Las preguntas me acosaban. Eso, y sobre todo mis dos hermanas, que no paraban de cuestionarme sobre Diggory: Yo solo podía contestar que éramos amigos, nada más. En el fondo un pensamiento lleno de espinas cobraba fuerza en mi mente, para Cedric nunca sería más que una cría, quizás una hermana pequeña a la que tener cariño, pero nada más. Mis sentimientos, sin embargo eran inescrutables... atracción, de eso había a mares, y también cariño, pues me sentía muy cómoda con él, sin embargo, no estaba segura de sentir nada desde el punto de vista romántico por Ced. Además... ¿qué haría un chico como él con una niña como yo?
El verano no estuvo del todo mal, el primer mes pasó volando y cuando nos quisimos dar cuenta ya era agosto y mi prima, mis hermanas y yo disfrutábamos de una tarde en el jardín, bebiendo zumo de calabaza y haciéndonos confidencias. Cedric no había mandado ni una sola carta y yo no había ni pensado en ir a su casa... eso hubiese sido una locura, en esas estaba cuando una pregunta, o tal vez un rugido me sacó de mis pensamientos. Moví la cabeza y miré a Ninde, que tenía una ceja levantada. Le hice repetirme le pregunta y una vez que lo hubo hecho me sonrojé, como las manzanas del árbol bajo el que tomábamos los zumos.
- Bueno...- lo cierto es que con ellas si usaba mi voz, aunque hablaba tan bajito que solo si se concentraban me escuchaban bien, de modo que todos los ojos y oídos se centraron en mí- he de reconocer que el chico es apuesto, realmente apuesto- asentí, dejando ver lo guapísimo que me parecía el muchacho- ... pero paso, soy joven para pensar en esas cosas.
Las caras de decepción no se hicieron esperar, sin embargo, fue Sery la que rompió el silencio
- Deja de mentir, Rav- bebió de su vaso y continuó- cuando le miras... se te encienden los ojos.
- Eso no es cierto- mis mejillas se sonrojaron aún más y empecé a dar razones estúpidas por las que no me gustaba- además ni siquiera me ha escrito... ¿crees qué realmente puede tener algún interés en...?- de pronto una lechuza apareció por el horizonte y se posó en mi hombro. Ni corta ni perezosa abrí el sobre y comencé a leer.
Querida Raven:
Siento no haberte escrito antes, pero he estado de vacaciones y mis padres no me han dado ni un momento para relajarme, además me partí la nariz hace poco y tuvieron que llevarme al hospital, ya ves... soy todo un caso. Espero que no estés enfadada conmigo. Besos: Cedric A.D.
PD: ¿Podríamos quedar para vernos en Hogsmeade dentro de dos semanas? por favor, contéstame.
Tras que me arrancaran la carta literalmente de las manos y leyeran su contenido me di cuenta que deseaba quedar con ese chico más que cualquier cosa en el mundo, sin embargo temía reconocerlo. Ary y Serenity sostenían que si ellas eran lo suficientemente mayores como para querer a un chico yo también. No se me pasó desapercibida la mirada triste de mi melliza, pero tampoco como Ninde movía su pulsera... seguro que se la había regalado Oli, que suerte, snif.
Esas dos semanas se me hicieron eternas, ciertamente, tanto que cuando llegó el día estaba hecha un flan, no sabía que ponerme, de modo que dejé que mis hermanas y mi prima se encargaran de eso. Le dije a mi padre que iba a casa de los Malfoy y me escapé, mintiéndole por primera vez en mi corta vida. Cuando llegué a Hogsmeade me di cuenta que hacía mucho calor, de modo que me quité la chaqueta y me quedé en tirantes. No encontraba a Cedric, ¿se trataría de algún juego macabro? Suspiré, y de pronto lo vi, entre la multitud, con su cabello despeinado, su mirada perdida y buscándome, entonces me encontró, y corrió a mi encuentro, aunque cuando llegó a mi altura se quedó algo cortado, ¿le pasaría algo?
Vi como fruncía los labios hasta tres veces y entonces ocurrió, sus brazos me envolvieron y noté como me apretaba contra él, fuertemente.
- Te he echado de menos- el corazón me comenzó a latir en una marcha furiosa, mientras mi respiración se agitaba y mis músculos se tensaban. Él no me soltaba, me mantenía cerca, no sabía que decir o que hacer, yo... nunca había sido abrazada así por un chico, y... se lo devolví, con toda mi alma. Por fin nos separamos y comenzamos a contarnos nuestros respectivos veranos, lo cierto es que no habíamos hecho nada del otro mundo, pero él... había crecido un poco y tendría la nariz levemente torcida para toda su vida, pero... estaba tan guapo... paseamos y me invitó a un helado. De pronto tiré de su brazo y nos quedamos a escasos metros de una tienda de caramelos, Honeydukes, mi favorito, una vez dentro me compró muchas cositas, de pronto un caramelo (que iba envuelto xD) se me cayó de las manos y fui a recogerlo, mi amigo fue a hacer lo mismo y nuestros dedos se entrelazaron por un segundo, y no se soltaron en toda la tarde. Si nos hubiesen visto desde fuera hubiesen pensado que éramos novios, sin embargo yo sabía que no había nada de eso entre nosotros.
Respiré el aire, que poco a poco se iba haciendo cada vez más fresca, de modo que decidimos que ya iba siendo hora de volver a casa, de ese modo tuvimos que despedirnos, y esta vez se me hizo más cuesta arriba que nunca, soltar su mano fue… doloroso, tanto que casi hubiera preferido llevármela a casa, pero tal vez la necesitase. Por fin nuestros dedos dejaron de acariciarse y él me prometió que nos veríamos pronto, ¿por qué me prometía nada? No debía hacerlo, yo… solo era una amiga. Asentí y m empiné levemente para plantarle un sonoro beso en la mejilla, él me besó en la frente, y me derretí, literalmente, sin embargo mi mente le dijo a mi corazón que se debía a lo bueno que estaba.Mis pasos hasta casa fueron vacilantes, e incluso torpes, no entendía a que se debía esa sensación de vacío que me había dejado su despedida. Me mordí los labios e intenté no pensar en el asunto, pero esa noche fui de nuevo acosada por sensaciones que me perturbaban y no me permitían dormir.
De pronto una lágrima traviesa asomó a mi mejilla, intenté retirarla con una mano, pero a ésta le siguieron decenas. No quería llorar, pero era un goteo constante que recorría mi faz. Luego empezaron los sollozos, y esto despertó a mis hermanas, que dormían en dos camas cercanas a la mía. Ninde fue la primera en acercarse y se sentó a mi lado, para acunarme en sus brazos, mientras millones de diminutas gotas mojaban su pijama. Sery saltó de la cama y se echó sobre mí, agarrando mi cintura a modo de protección. Ninguna de las tres dijimos nada durante varias horas, pero no fue necesario que nuestras emociones se convirtieran en palabras: Cedric Diggory nunca sería mío, y era necesario que la posibilidad de salir con él saliese de mi mente.
Ni siquiera yo misma me entendía, ¿qué me había dado en tan poco tiempo? ¿qué le hacía insustituible? ¿qué hacía que mi corazón se acelerase y mis palabras se trabasen? No lo entendía, no lo sabía… era algo tan nuevo que por eso era incomprensible para mí. De repente Sery rompió el silencio, apretándome aún con más fuerza.
- El amor no tiene porque ser malo, Raven- susurró, mientras su mirada se clavaba en Ninde
- Claro que no, además... ¿qué tiene de malo qué sea...?
- ¡¡¡No le quiero!!!- grité, pero mis lágrimas evidenciaban lo contrario- nunca tendré nada con él, ¿por qué esforzarme inútilmente?- estaba inconsolable, y así estuve el resto del verano, hasta que llegó el primer día de curso, en el que me rehice, pensando en esquivar a Cedric Diggory a toda costa.

3 comentarios:
Ohhhh, que bonito, y que burrica llorando, puchita mia, to enamoraica ^^
Namarie.
Siiiiiiiil, Raven es una brutícola pobre mía. Es lo que tiene negarse a sí misma durante toda su vida, así ha acabado xD
viva el amooor,sea como sea,inalcabzable,prohibido,imposible....enfin,ke estamos ahi to enamoradas snif,aunke vosotras siempre del mismo,XDD yo me siento to rata,snif.es complikado kerer a dos a la vez,pensar en dos,ect...jijiji
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