Allí me encontraba yo, a escasos días para que se acabase mi tercer año, y contenta, como niña con zapatos nuevos, y era para estarlo, pues mis primeros zapatos eran realmente bonitos. En esos momentos estaba tirada en el suelo de la habitación de las chicas Gryffindor, con mi pijama azul de seda y escribiendo en mi diario, preguntándome si una persona podía ser más feliz que yo en ese momento. Concluí por fin las últimas lineas e introducí el preciado documento en mi baúl, en esos momentos llegaron mis hermanas, mi prima y mis amiga Hermione, y me encontraron de nuevo con la sonrisa en la boca, cosa que les gustaba, pero que no dejaba de sorprenderlas.
- Hola, chicas, ¿qué os contáis?- Hermi aún me observaba raro, la verdad es que mi voz a veces le chocaba, debido a la falta de costumbre.
- ¿Y tú?- preguntó Serenity, sentándose en la cama y poniéndose el camisón.
- Yo...- un suspiró salió de mi boca, a discreción. Estaba enamorada y era correspondida, además el chico que llenaba mi vida era realmente atractivo, ¿podía pedirle algo más a la vida?.
- Dios... llevas un par de semanas con esa sonrisa absurda en la cara, a ver si nos cuentas de una vez que te pasa- refunfuñó Ary, a lo que Ninde la reprendió con una de sus miradas asesinas, las demás sonreímos nuevamente.
- No le hagas caso, peque- susurró mi hermana mayor- pero si estás contenta podrías compartirlo con las demás, ¿no crees?- y tras que todas se pusieran cómodas para dormir me dispuse a contarles mi historia.
- Vereís, hay un chico...- intenté empezar a contar algo pero unos golpes en la ventana nos sacaron del idílico momento. Todas nos sorprendimos y esperamos a que el golpe se repitiese, efectivamente fue así, y Ninde se levantó para abrirla. Contó hasta tres y las ventanas dejaron entrar al aire, y un chico vestido de negro y amarillo nos saludó desde lo alto de una escoba.
- Buenas noches- dijo Cedric y tras dedicarnos a todas un gesto con la mano se dirigió a mí- Raven, ¿puedes venir un segundo?- me levanté, y tras sonrojarme al darme cuenta que iba en pijama me acerqué hasta la ventana, con paso vacilante y allí me quedé sintiendo todas las miradas sobre mí.
- ¿Sí?- pregunté, metiendo las manos en los bolsillos del pijama que me quedaba levemente grande- ¿quieres...?- antes de que preguntara nada su brazo ya rodeaba mi cintura, y sentí que todo el sol de la tierra tomaba mis mejillas, mientras una especie de "aullidos" se oían desde detrás de mi cabeza.
- ¡¡Qué calladito te lo tenías!!!- dijo Ary.
- ¡¡¡Esa es mi hermana- gritaron!!! Sery y Ninde al unísino.
- Ven a dar una vuelta conmigo- me pedía él en esos momentos.
- Me cambio y salgo- me desembaracé de los brazos que sostenían y cerré la ventana.
Me puse otra ropa, de hecho, casi no podía mirar a mis amigas, era vergorzonso . Tras ponerme los vaqueros y una sudadera oscura volví a abrir la ventana.
- Hasta mañana, chicas- dije, con una voz pícara que todas jalearon.
- Usa protección...- esto lo oí de soslayo, porque acababa de cerrar la ventana y estaba subida en la escoba de Cedric, agarrada a su cintura.
- Aún no se lo habías contado- murmuró, mientras nos poníamos en movimiento, sin saber muy bien adonde.
Tras varias vueltas y repetidos sustos (pues casi me caigo de la escoba dos veces xD) llegamos al jardín y nos sentamos bajo un árbol, lo cierto es que aún no me acostumbraba a los besos y los abrazos, por eso me coloqué levemente alejada con él, con la mirada perdida en la noche. Ced tenía paciencia, sin embargo era cariñoso, y tampoco quería que se cortara por mí. Tras un momento de silencio se acercó un poco y tomó mi mano. Yo acepté la caricia pero no hice nada más. Me preguntaba si se cansaría de esas reacciones pronto, sin embargo no lo hacía. Con la mano que le quedaba libre acarició mi mejilla y me sonrojé. Su mano dibujó círculos en toda mi cara y por fin esos dedos cálidos acariciaron mis labios, me estremecí, sin dudas, sin embargo quería que continuase... que me besase. Pareció leer en mí, pues sus manos se colocaron tras mi nuca y sus labios húmedos alcanzaron los míos, en un beso apasionado y lleno de sentimientos.
Ahora mis manos descansaban sobre sus hombros, era el chico más guapo que había visto, era... hermoso realmente.
- No quiero que este curso acabe nunca- reconocí.
- El año que viene seguiremos aquí, y este verano... podremos vernos.
- No conoces a mi padre, es...
- Lo haremos a escondidas- sonó tan sensual que casi me derrito, pero no lo hice, mantuve mis cabales en sus sitio y le di un suave beso en la mejilla.
- Tres meses pasan volando, ¿verdad?.
Decir eso fue absurdo, porque ese verano fue el más largo de toda mi vida, el tiempo no pasaba, y notaba que las semanas se hacían eternas, los meses infinitos... Ni siquiera cuando nos vimos en casa de los Weasley fue suficiente, no podíamos estar solos, y aunque el beso que nos dimos a escondidas me supo a miel no pude evitar sentirme terriblemente vacía, ¿por qué tenía que tener un padre psicópata? ¿no era bastante con tener a un progenitor preocupado por la virginidad de su hija? No, nosotras no ¬¬. Esa mañana miraba la ventana totalmente aburrida cuando me llegó una carta de Ced, era tan dulce... era como si supiese hacerlo... Entonces una duda cruzó mi mente, era obvio que el muchacho con el que salía había tenido más relaciones, pero... ¿esas chicas habrían sido muy importantes en su vida? ¿qué había sentido por ellas? Apreté la carta... menuda tontearía, era totalmente estúpido e idiota pensar en eso. Sin embargo fue un interrogante que me persiguió durante todo el verano.
El día que nos fuimos a casa de los Weasley sentí miedo, ¿y si veía en sus ojos a esas otras chicas? Ninde y Sery lo notaron, pero no dijeron nada. Cuando nos reunimos todos intenté disimular, hablando mucho y eso, pero... era tan antinatural que hasta la madre de Ron me preguntó si me ocurría algo.
- ¿Pasa algo, cielo?
- Oh, no, estoy nerviosa, simplemente.
Los nervios me acompañaron hasta que nos encontramos con Cedric y su padre...
- Hola, chicas, ¿qué os contáis?- Hermi aún me observaba raro, la verdad es que mi voz a veces le chocaba, debido a la falta de costumbre.
- ¿Y tú?- preguntó Serenity, sentándose en la cama y poniéndose el camisón.
- Yo...- un suspiró salió de mi boca, a discreción. Estaba enamorada y era correspondida, además el chico que llenaba mi vida era realmente atractivo, ¿podía pedirle algo más a la vida?.
- Dios... llevas un par de semanas con esa sonrisa absurda en la cara, a ver si nos cuentas de una vez que te pasa- refunfuñó Ary, a lo que Ninde la reprendió con una de sus miradas asesinas, las demás sonreímos nuevamente.
- No le hagas caso, peque- susurró mi hermana mayor- pero si estás contenta podrías compartirlo con las demás, ¿no crees?- y tras que todas se pusieran cómodas para dormir me dispuse a contarles mi historia.
- Vereís, hay un chico...- intenté empezar a contar algo pero unos golpes en la ventana nos sacaron del idílico momento. Todas nos sorprendimos y esperamos a que el golpe se repitiese, efectivamente fue así, y Ninde se levantó para abrirla. Contó hasta tres y las ventanas dejaron entrar al aire, y un chico vestido de negro y amarillo nos saludó desde lo alto de una escoba.
- Buenas noches- dijo Cedric y tras dedicarnos a todas un gesto con la mano se dirigió a mí- Raven, ¿puedes venir un segundo?- me levanté, y tras sonrojarme al darme cuenta que iba en pijama me acerqué hasta la ventana, con paso vacilante y allí me quedé sintiendo todas las miradas sobre mí.
- ¿Sí?- pregunté, metiendo las manos en los bolsillos del pijama que me quedaba levemente grande- ¿quieres...?- antes de que preguntara nada su brazo ya rodeaba mi cintura, y sentí que todo el sol de la tierra tomaba mis mejillas, mientras una especie de "aullidos" se oían desde detrás de mi cabeza.
- ¡¡Qué calladito te lo tenías!!!- dijo Ary.
- ¡¡¡Esa es mi hermana- gritaron!!! Sery y Ninde al unísino.
- Ven a dar una vuelta conmigo- me pedía él en esos momentos.
- Me cambio y salgo- me desembaracé de los brazos que sostenían y cerré la ventana.
Me puse otra ropa, de hecho, casi no podía mirar a mis amigas, era vergorzonso . Tras ponerme los vaqueros y una sudadera oscura volví a abrir la ventana.
- Hasta mañana, chicas- dije, con una voz pícara que todas jalearon.
- Usa protección...- esto lo oí de soslayo, porque acababa de cerrar la ventana y estaba subida en la escoba de Cedric, agarrada a su cintura.
- Aún no se lo habías contado- murmuró, mientras nos poníamos en movimiento, sin saber muy bien adonde.
Tras varias vueltas y repetidos sustos (pues casi me caigo de la escoba dos veces xD) llegamos al jardín y nos sentamos bajo un árbol, lo cierto es que aún no me acostumbraba a los besos y los abrazos, por eso me coloqué levemente alejada con él, con la mirada perdida en la noche. Ced tenía paciencia, sin embargo era cariñoso, y tampoco quería que se cortara por mí. Tras un momento de silencio se acercó un poco y tomó mi mano. Yo acepté la caricia pero no hice nada más. Me preguntaba si se cansaría de esas reacciones pronto, sin embargo no lo hacía. Con la mano que le quedaba libre acarició mi mejilla y me sonrojé. Su mano dibujó círculos en toda mi cara y por fin esos dedos cálidos acariciaron mis labios, me estremecí, sin dudas, sin embargo quería que continuase... que me besase. Pareció leer en mí, pues sus manos se colocaron tras mi nuca y sus labios húmedos alcanzaron los míos, en un beso apasionado y lleno de sentimientos.
Ahora mis manos descansaban sobre sus hombros, era el chico más guapo que había visto, era... hermoso realmente.
- No quiero que este curso acabe nunca- reconocí.
- El año que viene seguiremos aquí, y este verano... podremos vernos.
- No conoces a mi padre, es...
- Lo haremos a escondidas- sonó tan sensual que casi me derrito, pero no lo hice, mantuve mis cabales en sus sitio y le di un suave beso en la mejilla.
- Tres meses pasan volando, ¿verdad?.
Decir eso fue absurdo, porque ese verano fue el más largo de toda mi vida, el tiempo no pasaba, y notaba que las semanas se hacían eternas, los meses infinitos... Ni siquiera cuando nos vimos en casa de los Weasley fue suficiente, no podíamos estar solos, y aunque el beso que nos dimos a escondidas me supo a miel no pude evitar sentirme terriblemente vacía, ¿por qué tenía que tener un padre psicópata? ¿no era bastante con tener a un progenitor preocupado por la virginidad de su hija? No, nosotras no ¬¬. Esa mañana miraba la ventana totalmente aburrida cuando me llegó una carta de Ced, era tan dulce... era como si supiese hacerlo... Entonces una duda cruzó mi mente, era obvio que el muchacho con el que salía había tenido más relaciones, pero... ¿esas chicas habrían sido muy importantes en su vida? ¿qué había sentido por ellas? Apreté la carta... menuda tontearía, era totalmente estúpido e idiota pensar en eso. Sin embargo fue un interrogante que me persiguió durante todo el verano.
El día que nos fuimos a casa de los Weasley sentí miedo, ¿y si veía en sus ojos a esas otras chicas? Ninde y Sery lo notaron, pero no dijeron nada. Cuando nos reunimos todos intenté disimular, hablando mucho y eso, pero... era tan antinatural que hasta la madre de Ron me preguntó si me ocurría algo.
- ¿Pasa algo, cielo?
- Oh, no, estoy nerviosa, simplemente.
Los nervios me acompañaron hasta que nos encontramos con Cedric y su padre...

3 comentarios:
[sigo sin recordar mi nick y mi contraseña 8-)]
Poessita Raven... debió de darse un golpe durante el embarazo y se quedo asi de lelita... poessita, que paranoias se crea ella sola :S... lo curioso es que esos pensamientos asaltan de verdad en las parejas :P
venga, sigue escribiendo... animacion :P
se te quiere, besos!
|Álex|
kee potitooo,ke hermosoooo,es el amor^^ bueno,a ve k pasaaaa ese veraaanoooo muajajajajaaj jijiji jojojojojo ta kedao tan bien como siempre,Ninde y tu sois mis autoras favoritas^^ te keeelooooo. viva cedriic.
Oi, achei teu blog pelo google tá bem interessante gostei desse post. Quando der dá uma passada pelo meu blog, é sobre camisetas personalizadas, mostra passo a passo como criar uma camiseta personalizada bem maneira. Até mais.
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