Como ya os he dicho era el momento de que me hiciese la dura. A veces es más fácil no enfrentarse a una batalla que salir victoriosos de ella, por esa razón decidí no luchar en la guerra por el corazón de Cedric Diggory. Tal vez para muchos olvidarse de alguien es otro combate, sin embargo yo estaba segura de que esa pelea sería más sencilla.
Dicho y hecho. Hacia todo lo posible por no adentrarme mucho en la zona común de Hufflepuff, también había decidido no ir a ver quidditch nunca más, quien evita la tentación evita el peligro, sin embargo cada vez me sentía peor, era como si me faltase algo, como si el solo hubiese sido tapado por nubes negras. Intentaba ignorar este sentimiento a diario, centrándome en mis amigos, en ayudarles, pues para Harry se hacía muy duro saber que el asesino de sus padres había escapado. Aunque intentaba mantener una faceta de odio y frustración yo sabía que bajo esos puños apretados se escondía un sufrimiento aterrador. Tras la ejecución de Buckbeack llegaría el encuentro entre el famoso Sirius Black y el legendario Harry Potter, pero de este tema hablaré más adelante.
Como ya os he adelantado, tercero fue un año bastante penoso, días nublados, tristeza, y sobre todo amor y desamor: mi hermana Ninde acabó abandonando a Oliver Wood, y éste quedó bastante decepcionado, sin embargo nunca perdió su sonrisa, por otro lado mi Sery estaba cada vez más confusa, y aunque pensaba que yo no emd aba cuenta de nada, sus dudas me golpeaban como un mazo. Aredhel cada vez estaba más cerca de Harry, pero aún así, no terminaba de ocurrir nada.
Las clases de defensa contra las artes oscuras eran lo mejor con el profesor Lupin, las de Adivinación sin embargo, y aunque me encantaban, dejaban mucho que desear en el resto, por eso Hermione las dejó, de hecho ese año casi ni la vimos, aparecía y desaparecía, ¿a dónde demonios iba? Esto, los celos de Sery, las dudas de Ary y el mutismo de Ninde, hicieron que mi burbuja se hiciera aún más reducida, y que mis problemas sentimentales permanecieran dentro de mí. Me pasaba el día entre libros, y callada, callada como una muerta, lo cierto es que mi plan del olvido no funcionaba, aunque no nos veíamos lo añoraba muchísimo.
Esa tarde llovía a mares, y yo me encontraba en el baño cuando entraron dos chicas mayores que yo de Hufflepuff y tras saludarme con la mano comenzaron a cuchichear entre ellas.
- Es cierto, Diggory está muy raro- dijo una, y eso hizo que mi curiosidad se activase, y mientras disimulaba, entreteniéndome pintándome los ojos o lavándome las manos escuché toda la conversación- dicen que se ha enamorado, pero... él puede tener a la chica que quiera, ¿por qué tendría qué estar deprimido?.
- Quizás... bueno, he oído algo, según parece...- fueron a decir algo, sin embargo se callaron al ver mi gesto, joder, ¿qué parecería? ¿a qué se refreían? Al ver que no me iban a informar de nada decidí salir, absurdamente. Observé el cielo y vi las escobas, ya era suficiente, que dejara de jugar conmigo de una puñetera vez. Dejé los libros en la Sala Común y me dirigí hasta el campo. Mis amigos se sorprendieron mucho al verme, pero no dijeron nada.
Mis ojos solo veían a Cedric, por eso cuando se produjo esa rara trifulca entre Harry y él no le quité ojo, estaba... enfadada, dolida y ofendida, de ese modo cuando Harry cayó al suelo todos ignoramos el resto y fuimos a su encuentro, fue entonces cuando Cedric cogió la snitch y me observó, dándose cuenta de lo que acababa de pasar con Harry y esos dementores. Le devolví una mirada de odio, me las iba a pagar, ¿a qué demonios estaba jugando? Cuando nos echaron de la enfermería él estaba allí, y esta vez iba a escucharme, en serio que me iba a oír (o ver). Con paso decidido me acerqué hasta él y lo encaré, con todas mis fuerzas.
- Raven- su cara se iluminó levemente- pensé que te había pasado algo, que...- le detuve con la mano.
- "Si no nos hemos encontrado ha sido porque yo no he querido"-gesticulé, furiosamente
- ¿Qué...?- se puso pálido, eso le daba un aspecto frágil, tan mojado, tan indefenso... pero no cedí, no podía hacerlo
- "Estar contigo me hace daño"- eso era cierto, tenerle cerca, y saber que nunca habría nada entre nosotros era tan doloroso que casi me hacía llorar...
- Raven...- sus manos tomaron mi cintura, y mi respiración se transformó en un leve jadeo- no me hagas esto, yo... no quiero que te separes de mí, quiero que estés conmigo- esto era lo que me faltaba, el chico me pedía amistad incondicional, ¿No ves qué quiero ser algo más? le hubiera gritado en la cara, sin embargo no lo hice.
- "No puedo..."- pero mis manos fueron de sus hombros a su nuca, irremediablemente- "no..."- ¿por qué demonios acababa de empinarme? iba a probar el veneno, iba a suicidarme, pero con esos labios tan cerca de los míos nadie se hubiese resistido.
- Tú...- en esos momentos me separé, porque varios chicos de gryffindor se dirigían a la enfermería
- "Adiós, Cedric"- literalmente huí de él, perdiéndome entre las sombras y en mi propia soledad.
Dicho y hecho. Hacia todo lo posible por no adentrarme mucho en la zona común de Hufflepuff, también había decidido no ir a ver quidditch nunca más, quien evita la tentación evita el peligro, sin embargo cada vez me sentía peor, era como si me faltase algo, como si el solo hubiese sido tapado por nubes negras. Intentaba ignorar este sentimiento a diario, centrándome en mis amigos, en ayudarles, pues para Harry se hacía muy duro saber que el asesino de sus padres había escapado. Aunque intentaba mantener una faceta de odio y frustración yo sabía que bajo esos puños apretados se escondía un sufrimiento aterrador. Tras la ejecución de Buckbeack llegaría el encuentro entre el famoso Sirius Black y el legendario Harry Potter, pero de este tema hablaré más adelante.
Como ya os he adelantado, tercero fue un año bastante penoso, días nublados, tristeza, y sobre todo amor y desamor: mi hermana Ninde acabó abandonando a Oliver Wood, y éste quedó bastante decepcionado, sin embargo nunca perdió su sonrisa, por otro lado mi Sery estaba cada vez más confusa, y aunque pensaba que yo no emd aba cuenta de nada, sus dudas me golpeaban como un mazo. Aredhel cada vez estaba más cerca de Harry, pero aún así, no terminaba de ocurrir nada.
Las clases de defensa contra las artes oscuras eran lo mejor con el profesor Lupin, las de Adivinación sin embargo, y aunque me encantaban, dejaban mucho que desear en el resto, por eso Hermione las dejó, de hecho ese año casi ni la vimos, aparecía y desaparecía, ¿a dónde demonios iba? Esto, los celos de Sery, las dudas de Ary y el mutismo de Ninde, hicieron que mi burbuja se hiciera aún más reducida, y que mis problemas sentimentales permanecieran dentro de mí. Me pasaba el día entre libros, y callada, callada como una muerta, lo cierto es que mi plan del olvido no funcionaba, aunque no nos veíamos lo añoraba muchísimo.
Esa tarde llovía a mares, y yo me encontraba en el baño cuando entraron dos chicas mayores que yo de Hufflepuff y tras saludarme con la mano comenzaron a cuchichear entre ellas.
- Es cierto, Diggory está muy raro- dijo una, y eso hizo que mi curiosidad se activase, y mientras disimulaba, entreteniéndome pintándome los ojos o lavándome las manos escuché toda la conversación- dicen que se ha enamorado, pero... él puede tener a la chica que quiera, ¿por qué tendría qué estar deprimido?.
- Quizás... bueno, he oído algo, según parece...- fueron a decir algo, sin embargo se callaron al ver mi gesto, joder, ¿qué parecería? ¿a qué se refreían? Al ver que no me iban a informar de nada decidí salir, absurdamente. Observé el cielo y vi las escobas, ya era suficiente, que dejara de jugar conmigo de una puñetera vez. Dejé los libros en la Sala Común y me dirigí hasta el campo. Mis amigos se sorprendieron mucho al verme, pero no dijeron nada.
Mis ojos solo veían a Cedric, por eso cuando se produjo esa rara trifulca entre Harry y él no le quité ojo, estaba... enfadada, dolida y ofendida, de ese modo cuando Harry cayó al suelo todos ignoramos el resto y fuimos a su encuentro, fue entonces cuando Cedric cogió la snitch y me observó, dándose cuenta de lo que acababa de pasar con Harry y esos dementores. Le devolví una mirada de odio, me las iba a pagar, ¿a qué demonios estaba jugando? Cuando nos echaron de la enfermería él estaba allí, y esta vez iba a escucharme, en serio que me iba a oír (o ver). Con paso decidido me acerqué hasta él y lo encaré, con todas mis fuerzas.
- Raven- su cara se iluminó levemente- pensé que te había pasado algo, que...- le detuve con la mano.
- "Si no nos hemos encontrado ha sido porque yo no he querido"-gesticulé, furiosamente
- ¿Qué...?- se puso pálido, eso le daba un aspecto frágil, tan mojado, tan indefenso... pero no cedí, no podía hacerlo
- "Estar contigo me hace daño"- eso era cierto, tenerle cerca, y saber que nunca habría nada entre nosotros era tan doloroso que casi me hacía llorar...
- Raven...- sus manos tomaron mi cintura, y mi respiración se transformó en un leve jadeo- no me hagas esto, yo... no quiero que te separes de mí, quiero que estés conmigo- esto era lo que me faltaba, el chico me pedía amistad incondicional, ¿No ves qué quiero ser algo más? le hubiera gritado en la cara, sin embargo no lo hice.
- "No puedo..."- pero mis manos fueron de sus hombros a su nuca, irremediablemente- "no..."- ¿por qué demonios acababa de empinarme? iba a probar el veneno, iba a suicidarme, pero con esos labios tan cerca de los míos nadie se hubiese resistido.
- Tú...- en esos momentos me separé, porque varios chicos de gryffindor se dirigían a la enfermería
- "Adiós, Cedric"- literalmente huí de él, perdiéndome entre las sombras y en mi propia soledad.

3 comentarios:
Aghhhhh, tendrias que haberle violado, que lo esta deseando el pobre xDDDDDDDDDD. Ehm.... muy bonito nena ^^, me encanta.
Namarie.
Ya, debería haberlo hecho. Sin embargo, necesito algo más dramático, jur jur, a ver que pasa en el siguiente capi. Gracias por leerme ^^
Estoy de acuerdo con arwen,¡¡violaloooo leñeee!!! enfin ke me encanta como evoluciona todo y esos sentimientos...y todo eso. esk,jo,me encanta la pobre raven snif.siguelooo.te kelo.
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