Allí estaba mi "suegro" la verdad es que esa sería la primera vez que viese a Amos Diggory, un hombre de lo más jovial y orgulloso de su hijo. Le observé desde la lejanía, con el corazón atragantándome la garganta, ¿dónde demonios se había metido Ced? ¿Me iba a hacer pasar por aquello sola? Apreté los dientes... no tendría que ser tan malo. Observé al padre de Cedric, la verdad es que no entendía de donde había sacado mi chico sus cualidades, supuse que de su madre.
[Que maldad, por Dios xD. ah, por cierto, los corchetes los usaré para
hablar fuera de la historia, jur jur ^^].
- Arthur, hijo, ya era hora- dijo el padre de mi novio, y de pronto, y sin que nadie se lo esperasa Ced saltó desde el árbol que estaba sobre nuestras cabezas. Todos le saludaron, Ron, como siempre, sin excesivo interés, la verdad es que le entendía un poco, su madre, la señora Weasley siempre le decía lo maravilloso que era Cedric, de modo que el pelirrojo le tenía cierta antipatía. Yo no comulgaba con esa idea, porque Ced era un encanto, pero bueno... sobre gustos colores. En estos pensamientos estaba (mezclados con la incertidumbre que siempre me acompañaba debido a mis sospechas veraniegas) cuando mi chico me tendió la mano, le dediqué una sonrisa y la tomé. No me había dado cuenta, pero en el prado solo habíamos quedado nosotros dos y su padre, menudo momento más... tenso. Sin embargo Ced tiró
de mí y me colocó delante suyo, con sus manos sobre mis hombros.
- Papá, quiero presentarte a Raven Darkangel, la chica de la que te hablé- ¿cómo? ¿qué has hecho qué? ¿le has hablado a tus padres de mí?, estás loco, Cedric Diggory, estás loco.
- Oh, así que tú eres la famosa Raven, es un placer conocerte, Cedric nos ha hablado mucho de tí- y me tendió la mano, que acepté, llena de vergüenza.
- Encantada de conocerle, señor Diggory- lo único bueno que mis hermanas y yo habíamos obtenido de mi padre habían sido sus estudios en modales, se había gastado una millonada en ello.
- Llámame Amos, pequeña...
- ¡¡¡Amos!!! vamos a llegar tarde- y empezamos a correr hacía la bota-traslador que allí había. Todos lo tocamos, y vi que la mano que le quedaba a Cedric libre tomaba la mía, ¿a qué vendría eso cuándo todo el mundo iba suelto?. Enseguida lo comprendí, menuda velocidad tomaba aquello, tuve que cerrar los ojos. Al final acabé en el suelo, pues mi mano había escapado de la del buscador de hufflepuff.
Me dolía terriblemente el trasero, menuda caída… Me sobé mis pobres posaderas con las manos, mientras trabajosamente me levantaba. Para controlar un traslador al parecer debíamos tener experiencia, porque el señor Arthur, mi suegro y Cedric cayeron perfectamente. Yo ya estaba en pie, de modo que el buenazo de Ced fue a ayudar a Harry, que seguía luchando con su pesada mochila. Ambos se sonrieron, qué poco sabíamos todos…
Por fin nos dirigimos hacía nuestro destino: Los mundiales de Quidditch. Abrí los ojos desmesuradamente, eso molaba muchísimo. Todos nos pusimos muy nerviosos y contentos, era lo que habíamos estado esperando durante mucho tiempo, y si le sumábamos la sorpresa de no conocer el final de nuestra ruta la emoción se multiplicaba. Serenity y Ninde sonreían a mi lado y nos cogimos del brazo, todo aquello prometía. Hermione, Ary, Ron y Harry venían detrás, seguidos por los padres de Ron y Cedric y éste. Fred y George andaban con Ginny a escasa distancia de todos nosotros.
Me encantó el ambiente, ciertamente, todos los entusiastas del deporte rey mágico se habían reunido para ver a sus selecciones. Aquello simplemente era impresionante, no se podía describir de otra manera. En ese momento nos dividimos, Cedric se fue con su padre y yo me quedé con los Weasley, mi chico se despidió de mí con la mano y prometimos volver a vernos en el partido. Asentí y le lancé un beso en la lejanía. Por fin entramos en la caseta. Estaba bastante nerviosa, y no sabía exactamente porqué, bien era cierto que deseaba esas vacaciones desde hacían muchos años, sin embargo… sentía algo más, una corazonada oscura. Intenté no hacerle caso y continúe ordenando mis cosas.
- Raven, ¿pasa algo?- preguntó Ginny, que había ocupado la cama de al lado mientras yo me ponía calzado cómodo.
- No, solo que… estoy nerviosisima.
Y no era para menos, el estadio era inmenso, y estaba a reventar, lleno de forofos que vestían los colores de sus equipos favoritos. Comenzamos a subir las escaleras y… maldita sea nuestra mala suerte, tuvimos que encontrarnos al mejor amigo de nuestro padre Lucius Malfoy con su hijo, y nuestro amigo de la infancia, Draco. Estaba segura que saltarían chispas.
- Vaya, Potter, desde ahí arriba tendrás que usar prismáticos, nosotros tenemos asientos del ministerio.
- No alardees, Draco- los ojos fríos de Malfoy padre transmitían mucha más arrogancia que los de su heredero, sin embargo, intentamos ignorarlos lo mejor que pudimos, aunque a ninguna de nosotras tres se nos escapó el comentario final de esos hurones.
- Y pensar que queríamos que Serenity y tú salieseis juntos- decía el padre.
- Si…- los ojos de Draco miraban hacía otro lado, y Sery tragó grandes cantidades de saliva para no pensar. Ninde y yo le dijimos que aquello era lo mejor: olvidarse del asunto hurón, al menos de momento.
Por fin llegamos hasta arriba del todo y las vistas eran de lo mejor, sobre todo teniendo en cuenta que Cedric y su padre ya estaban allí, pasé por delante de ambos y me coloqué a la derecha de Ced, que tomó mi mano bajo la barandilla que evitaba que nos cayésemos al vacío. Le sonreí, con todas mis fuerzas, posiblemente antes hubieran habido otras chicas, pero ahora… solo estábamos él y yo, debía quitarme ideas estúpidas de la cabeza.
De ese modo empezó el partido, y entonces, y llena de júbilo por los marcadores golpeé a la persona que estaba a mi derecha. Me volví enseguida para disculparme y ¡menuda sorpresa! Era Oliver Wood, el ex novio de mi hermana mayor.
-¡Oli!- grité y le di un abrazo, a fin de cuentas había sido pareja de mi hermana durante mucho tiempo y le tenía mucho cariño. Él me devolvió el abrazo y me separó de él para observarme.
- Raven… Dios Mío, como has crecido- me cogió de la mano e hizo que me girase, para mirarme en conjunto.
- Hemos venido a los mundiales, ahí está Ninde- ésta saludó a Wood desde la lejanía y él le devolvió el saludo, se habían visto hacía poco, de modo que simplemente intercambiaron este saludo y varios gestos extraños xD.
- Anda, no esperaba verte aquí, estás muy guapa- ¿cómo? ¿Había dicho guapa? ¿Me estaba llamando mona? Me sonrojé, sin saber muy bien porqué y le di un golpe en el hombro.
- Que tonto eres- fue lo único que pude decir.
Si se hubiese visto todo aquello desde fuera hubiese parecido un coqueteo en toda regla, sin embargo para mí simplemente era una conversación entre viejos conocidos. Aunque, a decir verdad, Oliver estaba halagándome hasta extremos desconocidos para mí. No dije nada y me dejé hacer.
- ¿Sabes? Este año voy a ir a Hogwarts, el director me ha invitado.
- ¿Si? ¿Y por qué?- el muy malandrín cambió de tema con una velocidad que me descolocó, ¿qué se propondría?
- Cosas que pasan- se limitó a decir- pero creo que prefiero hablar de otra cosa, estás… estás….- estaba convencida que iba a soltar alguna de sus burradas cuando noté un brazo alrededor de mi cintura, era Cedric, y sus ojos eran de todos menos cariñosos.
- Hola Wood- extendió la mano que le quedaba libre y se la ofreció al otro joven.
- Diggory, menuda sorpresa, ¿qué tal estás?- contestó Oli, estrechando la mano de Cedric.
- Bien, ¿y tú?- el jade ahora parecía carbón, y no precisamente por el color, sino por la intensidad de la mirada que Cedric le regalaba a Oli.
- Muy bien, disfrutando del partido- el ex de mi hermana Ninde miraba la mano de Ced con cierto desdén. Me imagino que esa escenita de celos no era precisamente algo divertido de ver, y menos de vivir.
- Bueno…- intenté cortar el ambiente, pero estaba tan cargado que apenas se veía a través de él.
- ¿Así qué tu eres el novio de Raven, no?- preguntó el antiguo capitán de Gryffindor.
- Si, llevamos juntos desde el final del curso pasado- la presión de su brazo sobre mi cintura aumentó, y tuve que toser, me estaba haciendo daño.
- Cedric, me estás lastimando- intenté que se diera cuenta que me estaba estrujando entera, pero no sirvió de mucho.
- Pues cuídala mucho, una chica como ella no se merece que la hagan sufrir, porque como me enteré que la haces llorar…
- Ced…- lo intenté de nuevo, pero el muy zopenco en lugar de suavizar la presión la multiplicaba.
- Nunca haría eso…- malditos gallos de corral, ¿no veis qué me estoy ahogando? ¬¬ Entonces llegó Serenity, tan oportuna como siempre y me señaló. Cuando Cedric se dio cuenta que me estaba poniendo morada por fin me soltó. Me llevé la mano al estómago y comencé a toser.
Sery me dio un poco de aire y me retiró el flequillo de la cara. Oliver intentó aguantarse la risa, sin embargo le costaba bastante y acabó sonriéndome abiertamente. Desde mi posición y cuando Cedric miró un momento a su padre, le devolví la sonrisa a Oli y éste se concentró en el partido. Cuando mi novio se acercó, retiré la mano, evitando que me tocase… ¿qué había sido esa estupidez? Él no era así, evidentemente, sin embargo ver como Oliver me piropeaba no le había gustado nada. Yo le entendía, pero no podía dejar de pensar que había sido una endemoniada tontería.
- ¿Estás bien?- preguntó el chico cuando por fin dejé que se acercarse.
- Si, tranquilo- pero no estaba para nada relajado, sus ojos miraban de vez en cuando a Wood para luego posarse en mí, ¿qué estaría pasándose por esa cabecita?, mejor no saberlo.
Yo también centré mi atención en los jugadores que surcaban el cielo en sus escobas voladoras. A veces miraba a Ced, que tenía los puños crispados sobre la baranda, ¿realmente había sido para ponerse así? Yo no tenía ni idea, sin embargo, no podía evitar tomármelo a risa: él, precisamente él: prefecto, buscador de su casa, popular… ¿estaba celoso? Sonreí nuevamente y esta vez mi mano envolvió la suya, delicadamente.
- ¿Sabes una cosa?- él observó nuestras manos entrelazadas, echó un ojo a su padre y luego todo su interés se centró en mí.
- No- contestó.
- He de confesarte algo- su rostro se puso lívido durante un segundo, sin embargo cuando oyó lo que yo tenía que decirle el color volvió a sus mejillas, acompañado de una de sus resplandecientes sonrisas- este verano, estuve preocupada, me preguntaba con cuantas chicas habrías salido antes de estar conmigo, se que eres popular, que todas las estudiantes se mueren por tus huesos, y bueno, supongo que es inevitable pensar.
- Eso es parte del pasado, yo únicamente te quiero a ti.
- Yo también- y apreté su mano un poco más.
- Raven, eso ya lo se, créeme, sin embargo…- movió la cabeza en dirección a Oliver, que observaba el partido tranquilamente junto a algunos compañeros.
- Es el ex novio de mi hermano mayor, ¿de verdad piensas qué pudo llegar a ser tan cínica?- estas palabras volaron de mis labios, sin que yo fuese capaz de evitarlo, ¿realmente para mi novio yo únicamente era una busca fortunas? ¿Creía qué me largaría con el primer chico guapo qué coquetease conmigo?
- Claro que no- era capaz de mentirme con los labios, pero no con los ojos, su mirada no era capaz de engañarme.
Lentamente, sin brusquedad, tal y como yo estaba acostumbrada a hacerlo, retiré mi mano de la suya y un mutismo incómodo se convirtió en el dueño de mí. Ni siquiera las palabras de todos los que estaban a mi alrededor me arrancaron del mundo del silencio del que ahora era presa. Por fin nos fuimos, Ninde me cogió del brazo y regresamos a la caseta de los Weasley. Allí mi estado no cambió, ni por las bromas que hicieron los chicos sobre Ron. Mis ojos no se movían del suelo ¿Me había enamorado de un chico corriente? Para mí Cedric era perfecto, sincero, dulce… y ahora me demostraba su falta de confianza en mí… ¿había hecho yo algo malo?
Miré a Ninde, que sonreía junto a los gemelos, yo sabía… algo había pasado entre ella y Sirius, que lo dijera, ya era su decisión, pero yo ya era consciente de que mi hermana había cambiado, al menos un poco. Después de aquello mis ojos se centraron en mi hermana pequeña que defendía a Ron, aunque a veces se quedaba callada, se en que piensas, ninguna de las dos podéis engañarme, y por eso se que yo tampoco puedo mentiros. Ary y Harry estaban a parte, conversaban sobre algo que yo no llegaba a oír, sin embargo, también sabía de que se trataba.
Suspiré pesadamente y entonces entró el padre de Ron, con los nervios a flor de piel. Debíamos irnos, rápido, ¿mortífagos? Apreté los puños y únicamente dos personas ocuparon mi mente: mi padre, ese maldito asesino, y Cedric, ¿dónde estaría? No tuve tiempo de preguntar nada más, salimos del lugar y nos encontramos metidos en una turba.
-¡¡¡Harry!!- gritó Aredhel al ver que nos separaban. El resto fue extraño, raro, cuando por fin nos encontramos casi nos destrozan con un hechizo. Nuestro amigo sostenía que había visto a alguien, pero, ¿a quién? Me mordí los labios, en busca de respuestas, sin embargo, no podía evitar estar preocupada, maldito seas Cedric Diggory, ¿dónde te has metido? Arthur intentó sacarnos de allí, pero me debatí por unos instantes.
- Vamos, Raven- ocultarlo ya era absurdo, de modo que mejor antes que después.
- ¿Dónde está Cedric?- el toque de angustia de mi voz, obviamente, no se lo pasó por alto al señor Weasley y apretó mi brazo.
- Estará bien, es muy buen mago- si eso debía tranquilizarme no lo hizo en absoluto, de hecho mis nervios se acentuaron, y solo volvieron a su sitio cuando nos encontramos con mi novio y su padre escasos minutos después.
¿Qué es una bala para un mago? Seguramente ellos me hubiesen comparado con otra cosa, sin embargo, yo me sentí así cuando corrí todo lo que dieron mis piernas de sí y literalmente me lancé sobre Ced, llorando como una histérica. Él me recibió con los brazos abiertos y me apretó contra su pecho. Oí al padre de Cedric reírse y alejarse de nosotros para reunirse con su amigo Arthur.
- ¿Estás bien?- me preguntó, quitando el cabello de mi cara.
- Estaba muerta de miedo- golpeé su pecho con mi mano derecha convertida en un puño y seguí llorando- pensé… que te había pasado algo, y si te hieren…- cerré los ojos y dos lágrimas que acumulaba en la comisura de mis ojos cayeron por mis mejillas.
- Tranquila- me rodeó con más fuerzas, para hacerme ver que se encontraba perfectamente. Luego acarició mi cabello y observó mis ojos, llenos de lágrimas y enrojecidos por el llanto. Por un segundo volvió la cabeza, y tras ver donde se encontraba su padre acercó sus labios a los míos y me regaló un inocente y rápido beso, Luego nos separamos y volvió a tomar mi mano, para hacerme ver que él estaba ahí, sin embargo, después de todo lo que había pasado, ¿por qué continuaba sintiendo qué lo peor estaba por llegar? Moví la cabeza de izquierda a derecha e hice que los malos pensamientos saliesen de ella, al menos de momento.
[Que maldad, por Dios xD. ah, por cierto, los corchetes los usaré para
hablar fuera de la historia, jur jur ^^].
- Arthur, hijo, ya era hora- dijo el padre de mi novio, y de pronto, y sin que nadie se lo esperasa Ced saltó desde el árbol que estaba sobre nuestras cabezas. Todos le saludaron, Ron, como siempre, sin excesivo interés, la verdad es que le entendía un poco, su madre, la señora Weasley siempre le decía lo maravilloso que era Cedric, de modo que el pelirrojo le tenía cierta antipatía. Yo no comulgaba con esa idea, porque Ced era un encanto, pero bueno... sobre gustos colores. En estos pensamientos estaba (mezclados con la incertidumbre que siempre me acompañaba debido a mis sospechas veraniegas) cuando mi chico me tendió la mano, le dediqué una sonrisa y la tomé. No me había dado cuenta, pero en el prado solo habíamos quedado nosotros dos y su padre, menudo momento más... tenso. Sin embargo Ced tiró
de mí y me colocó delante suyo, con sus manos sobre mis hombros.
- Papá, quiero presentarte a Raven Darkangel, la chica de la que te hablé- ¿cómo? ¿qué has hecho qué? ¿le has hablado a tus padres de mí?, estás loco, Cedric Diggory, estás loco.
- Oh, así que tú eres la famosa Raven, es un placer conocerte, Cedric nos ha hablado mucho de tí- y me tendió la mano, que acepté, llena de vergüenza.
- Encantada de conocerle, señor Diggory- lo único bueno que mis hermanas y yo habíamos obtenido de mi padre habían sido sus estudios en modales, se había gastado una millonada en ello.
- Llámame Amos, pequeña...
- ¡¡¡Amos!!! vamos a llegar tarde- y empezamos a correr hacía la bota-traslador que allí había. Todos lo tocamos, y vi que la mano que le quedaba a Cedric libre tomaba la mía, ¿a qué vendría eso cuándo todo el mundo iba suelto?. Enseguida lo comprendí, menuda velocidad tomaba aquello, tuve que cerrar los ojos. Al final acabé en el suelo, pues mi mano había escapado de la del buscador de hufflepuff.
Me dolía terriblemente el trasero, menuda caída… Me sobé mis pobres posaderas con las manos, mientras trabajosamente me levantaba. Para controlar un traslador al parecer debíamos tener experiencia, porque el señor Arthur, mi suegro y Cedric cayeron perfectamente. Yo ya estaba en pie, de modo que el buenazo de Ced fue a ayudar a Harry, que seguía luchando con su pesada mochila. Ambos se sonrieron, qué poco sabíamos todos…
Por fin nos dirigimos hacía nuestro destino: Los mundiales de Quidditch. Abrí los ojos desmesuradamente, eso molaba muchísimo. Todos nos pusimos muy nerviosos y contentos, era lo que habíamos estado esperando durante mucho tiempo, y si le sumábamos la sorpresa de no conocer el final de nuestra ruta la emoción se multiplicaba. Serenity y Ninde sonreían a mi lado y nos cogimos del brazo, todo aquello prometía. Hermione, Ary, Ron y Harry venían detrás, seguidos por los padres de Ron y Cedric y éste. Fred y George andaban con Ginny a escasa distancia de todos nosotros.
Me encantó el ambiente, ciertamente, todos los entusiastas del deporte rey mágico se habían reunido para ver a sus selecciones. Aquello simplemente era impresionante, no se podía describir de otra manera. En ese momento nos dividimos, Cedric se fue con su padre y yo me quedé con los Weasley, mi chico se despidió de mí con la mano y prometimos volver a vernos en el partido. Asentí y le lancé un beso en la lejanía. Por fin entramos en la caseta. Estaba bastante nerviosa, y no sabía exactamente porqué, bien era cierto que deseaba esas vacaciones desde hacían muchos años, sin embargo… sentía algo más, una corazonada oscura. Intenté no hacerle caso y continúe ordenando mis cosas.
- Raven, ¿pasa algo?- preguntó Ginny, que había ocupado la cama de al lado mientras yo me ponía calzado cómodo.
- No, solo que… estoy nerviosisima.
Y no era para menos, el estadio era inmenso, y estaba a reventar, lleno de forofos que vestían los colores de sus equipos favoritos. Comenzamos a subir las escaleras y… maldita sea nuestra mala suerte, tuvimos que encontrarnos al mejor amigo de nuestro padre Lucius Malfoy con su hijo, y nuestro amigo de la infancia, Draco. Estaba segura que saltarían chispas.
- Vaya, Potter, desde ahí arriba tendrás que usar prismáticos, nosotros tenemos asientos del ministerio.
- No alardees, Draco- los ojos fríos de Malfoy padre transmitían mucha más arrogancia que los de su heredero, sin embargo, intentamos ignorarlos lo mejor que pudimos, aunque a ninguna de nosotras tres se nos escapó el comentario final de esos hurones.
- Y pensar que queríamos que Serenity y tú salieseis juntos- decía el padre.
- Si…- los ojos de Draco miraban hacía otro lado, y Sery tragó grandes cantidades de saliva para no pensar. Ninde y yo le dijimos que aquello era lo mejor: olvidarse del asunto hurón, al menos de momento.
Por fin llegamos hasta arriba del todo y las vistas eran de lo mejor, sobre todo teniendo en cuenta que Cedric y su padre ya estaban allí, pasé por delante de ambos y me coloqué a la derecha de Ced, que tomó mi mano bajo la barandilla que evitaba que nos cayésemos al vacío. Le sonreí, con todas mis fuerzas, posiblemente antes hubieran habido otras chicas, pero ahora… solo estábamos él y yo, debía quitarme ideas estúpidas de la cabeza.
De ese modo empezó el partido, y entonces, y llena de júbilo por los marcadores golpeé a la persona que estaba a mi derecha. Me volví enseguida para disculparme y ¡menuda sorpresa! Era Oliver Wood, el ex novio de mi hermana mayor.
-¡Oli!- grité y le di un abrazo, a fin de cuentas había sido pareja de mi hermana durante mucho tiempo y le tenía mucho cariño. Él me devolvió el abrazo y me separó de él para observarme.
- Raven… Dios Mío, como has crecido- me cogió de la mano e hizo que me girase, para mirarme en conjunto.
- Hemos venido a los mundiales, ahí está Ninde- ésta saludó a Wood desde la lejanía y él le devolvió el saludo, se habían visto hacía poco, de modo que simplemente intercambiaron este saludo y varios gestos extraños xD.
- Anda, no esperaba verte aquí, estás muy guapa- ¿cómo? ¿Había dicho guapa? ¿Me estaba llamando mona? Me sonrojé, sin saber muy bien porqué y le di un golpe en el hombro.
- Que tonto eres- fue lo único que pude decir.
Si se hubiese visto todo aquello desde fuera hubiese parecido un coqueteo en toda regla, sin embargo para mí simplemente era una conversación entre viejos conocidos. Aunque, a decir verdad, Oliver estaba halagándome hasta extremos desconocidos para mí. No dije nada y me dejé hacer.
- ¿Sabes? Este año voy a ir a Hogwarts, el director me ha invitado.
- ¿Si? ¿Y por qué?- el muy malandrín cambió de tema con una velocidad que me descolocó, ¿qué se propondría?
- Cosas que pasan- se limitó a decir- pero creo que prefiero hablar de otra cosa, estás… estás….- estaba convencida que iba a soltar alguna de sus burradas cuando noté un brazo alrededor de mi cintura, era Cedric, y sus ojos eran de todos menos cariñosos.
- Hola Wood- extendió la mano que le quedaba libre y se la ofreció al otro joven.
- Diggory, menuda sorpresa, ¿qué tal estás?- contestó Oli, estrechando la mano de Cedric.
- Bien, ¿y tú?- el jade ahora parecía carbón, y no precisamente por el color, sino por la intensidad de la mirada que Cedric le regalaba a Oli.
- Muy bien, disfrutando del partido- el ex de mi hermana Ninde miraba la mano de Ced con cierto desdén. Me imagino que esa escenita de celos no era precisamente algo divertido de ver, y menos de vivir.
- Bueno…- intenté cortar el ambiente, pero estaba tan cargado que apenas se veía a través de él.
- ¿Así qué tu eres el novio de Raven, no?- preguntó el antiguo capitán de Gryffindor.
- Si, llevamos juntos desde el final del curso pasado- la presión de su brazo sobre mi cintura aumentó, y tuve que toser, me estaba haciendo daño.
- Cedric, me estás lastimando- intenté que se diera cuenta que me estaba estrujando entera, pero no sirvió de mucho.
- Pues cuídala mucho, una chica como ella no se merece que la hagan sufrir, porque como me enteré que la haces llorar…
- Ced…- lo intenté de nuevo, pero el muy zopenco en lugar de suavizar la presión la multiplicaba.
- Nunca haría eso…- malditos gallos de corral, ¿no veis qué me estoy ahogando? ¬¬ Entonces llegó Serenity, tan oportuna como siempre y me señaló. Cuando Cedric se dio cuenta que me estaba poniendo morada por fin me soltó. Me llevé la mano al estómago y comencé a toser.
Sery me dio un poco de aire y me retiró el flequillo de la cara. Oliver intentó aguantarse la risa, sin embargo le costaba bastante y acabó sonriéndome abiertamente. Desde mi posición y cuando Cedric miró un momento a su padre, le devolví la sonrisa a Oli y éste se concentró en el partido. Cuando mi novio se acercó, retiré la mano, evitando que me tocase… ¿qué había sido esa estupidez? Él no era así, evidentemente, sin embargo ver como Oliver me piropeaba no le había gustado nada. Yo le entendía, pero no podía dejar de pensar que había sido una endemoniada tontería.
- ¿Estás bien?- preguntó el chico cuando por fin dejé que se acercarse.
- Si, tranquilo- pero no estaba para nada relajado, sus ojos miraban de vez en cuando a Wood para luego posarse en mí, ¿qué estaría pasándose por esa cabecita?, mejor no saberlo.
Yo también centré mi atención en los jugadores que surcaban el cielo en sus escobas voladoras. A veces miraba a Ced, que tenía los puños crispados sobre la baranda, ¿realmente había sido para ponerse así? Yo no tenía ni idea, sin embargo, no podía evitar tomármelo a risa: él, precisamente él: prefecto, buscador de su casa, popular… ¿estaba celoso? Sonreí nuevamente y esta vez mi mano envolvió la suya, delicadamente.
- ¿Sabes una cosa?- él observó nuestras manos entrelazadas, echó un ojo a su padre y luego todo su interés se centró en mí.
- No- contestó.
- He de confesarte algo- su rostro se puso lívido durante un segundo, sin embargo cuando oyó lo que yo tenía que decirle el color volvió a sus mejillas, acompañado de una de sus resplandecientes sonrisas- este verano, estuve preocupada, me preguntaba con cuantas chicas habrías salido antes de estar conmigo, se que eres popular, que todas las estudiantes se mueren por tus huesos, y bueno, supongo que es inevitable pensar.
- Eso es parte del pasado, yo únicamente te quiero a ti.
- Yo también- y apreté su mano un poco más.
- Raven, eso ya lo se, créeme, sin embargo…- movió la cabeza en dirección a Oliver, que observaba el partido tranquilamente junto a algunos compañeros.
- Es el ex novio de mi hermano mayor, ¿de verdad piensas qué pudo llegar a ser tan cínica?- estas palabras volaron de mis labios, sin que yo fuese capaz de evitarlo, ¿realmente para mi novio yo únicamente era una busca fortunas? ¿Creía qué me largaría con el primer chico guapo qué coquetease conmigo?
- Claro que no- era capaz de mentirme con los labios, pero no con los ojos, su mirada no era capaz de engañarme.
Lentamente, sin brusquedad, tal y como yo estaba acostumbrada a hacerlo, retiré mi mano de la suya y un mutismo incómodo se convirtió en el dueño de mí. Ni siquiera las palabras de todos los que estaban a mi alrededor me arrancaron del mundo del silencio del que ahora era presa. Por fin nos fuimos, Ninde me cogió del brazo y regresamos a la caseta de los Weasley. Allí mi estado no cambió, ni por las bromas que hicieron los chicos sobre Ron. Mis ojos no se movían del suelo ¿Me había enamorado de un chico corriente? Para mí Cedric era perfecto, sincero, dulce… y ahora me demostraba su falta de confianza en mí… ¿había hecho yo algo malo?
Miré a Ninde, que sonreía junto a los gemelos, yo sabía… algo había pasado entre ella y Sirius, que lo dijera, ya era su decisión, pero yo ya era consciente de que mi hermana había cambiado, al menos un poco. Después de aquello mis ojos se centraron en mi hermana pequeña que defendía a Ron, aunque a veces se quedaba callada, se en que piensas, ninguna de las dos podéis engañarme, y por eso se que yo tampoco puedo mentiros. Ary y Harry estaban a parte, conversaban sobre algo que yo no llegaba a oír, sin embargo, también sabía de que se trataba.
Suspiré pesadamente y entonces entró el padre de Ron, con los nervios a flor de piel. Debíamos irnos, rápido, ¿mortífagos? Apreté los puños y únicamente dos personas ocuparon mi mente: mi padre, ese maldito asesino, y Cedric, ¿dónde estaría? No tuve tiempo de preguntar nada más, salimos del lugar y nos encontramos metidos en una turba.
-¡¡¡Harry!!- gritó Aredhel al ver que nos separaban. El resto fue extraño, raro, cuando por fin nos encontramos casi nos destrozan con un hechizo. Nuestro amigo sostenía que había visto a alguien, pero, ¿a quién? Me mordí los labios, en busca de respuestas, sin embargo, no podía evitar estar preocupada, maldito seas Cedric Diggory, ¿dónde te has metido? Arthur intentó sacarnos de allí, pero me debatí por unos instantes.
- Vamos, Raven- ocultarlo ya era absurdo, de modo que mejor antes que después.
- ¿Dónde está Cedric?- el toque de angustia de mi voz, obviamente, no se lo pasó por alto al señor Weasley y apretó mi brazo.
- Estará bien, es muy buen mago- si eso debía tranquilizarme no lo hizo en absoluto, de hecho mis nervios se acentuaron, y solo volvieron a su sitio cuando nos encontramos con mi novio y su padre escasos minutos después.
¿Qué es una bala para un mago? Seguramente ellos me hubiesen comparado con otra cosa, sin embargo, yo me sentí así cuando corrí todo lo que dieron mis piernas de sí y literalmente me lancé sobre Ced, llorando como una histérica. Él me recibió con los brazos abiertos y me apretó contra su pecho. Oí al padre de Cedric reírse y alejarse de nosotros para reunirse con su amigo Arthur.
- ¿Estás bien?- me preguntó, quitando el cabello de mi cara.
- Estaba muerta de miedo- golpeé su pecho con mi mano derecha convertida en un puño y seguí llorando- pensé… que te había pasado algo, y si te hieren…- cerré los ojos y dos lágrimas que acumulaba en la comisura de mis ojos cayeron por mis mejillas.
- Tranquila- me rodeó con más fuerzas, para hacerme ver que se encontraba perfectamente. Luego acarició mi cabello y observó mis ojos, llenos de lágrimas y enrojecidos por el llanto. Por un segundo volvió la cabeza, y tras ver donde se encontraba su padre acercó sus labios a los míos y me regaló un inocente y rápido beso, Luego nos separamos y volvió a tomar mi mano, para hacerme ver que él estaba ahí, sin embargo, después de todo lo que había pasado, ¿por qué continuaba sintiendo qué lo peor estaba por llegar? Moví la cabeza de izquierda a derecha e hice que los malos pensamientos saliesen de ella, al menos de momento.

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