Y de nuevo nos aguardaba otro curso a estrenar, nuevos retos, y sobre todo, nuevas dificultades en las que nuestro querido Harry se metería y nos haría partícipes. De eso estábamos todos seguros, nunca tendríamos un año normal en Hogwarts. Y allí estábamos de nuevo, enfrentándonos a nuestros primeros días en el colegio. En la mesa de Gryffindor todo seguía como siempre, ¿qué habéis hecho este verano? ¿Alguna novedad? Las chicas de la casa me observaban de vez en cuando y se reían, sinceramente, me lo esperaba, que la rarita de las Darkangel salga con el “prefecto-perfecto” sorprende a todos. Sin embargo nadie me criticó, cosa que agradecí hasta límites insospechados. La noche en la que nos contaron que durante ese curso se celebraría un concurso para descubrir quien era el mejor mago adolescente todos estábamos realmente contentos, sin embargo la noticia acabó cayendo como un gran mazazo, pues solo los alumnos que hubiesen cumplido diecisiete años podrían participar.
Esa misma noche hicieron su aparición unos invitados que nos acompañarían durante todo el curso: los búlgaros de Durmstrang y las francesas de Beauxbatons. Lo cierto es que los bulgaritos eran realmente atractivos, sobre todo si tenemos en cuenta que Víctor Krum estaba entre ellos. Las francesas, por su parte, eran unas princesitas que volvieron locos a todos los chicos del colegio tras hacer su aparición. Llamadme celosa si queréis, pero tuve que ver la cara que ponía Cedric al verlas entrar, sin embargo no las estaba mirando, más bien se había quedado hipnotizado mirando la copa que se llevaría el ganador del torneo. Sus amigos y él discutían sobre algo, pero él negaba con la cabeza una y otra vez. Esperaba que no participase, pues las palabras del director habían sido claras: todo aquello ofrecería una gran gloria a su vencedor, sin embargo, obviamente, era muy peligroso, y no quería que Ced volviese a poner su vida en peligro.
Mientras mi familia y mis amigos regresaban a la Sala Común, yo decidí dar una vuelta por los jardines, era algo que me encantaba, ver como la noche me envolvía mientras paseaba por el verdor húmedo. Cerré los ojos y dejé que todo el aroma del lugar penetrase en mi cuerpo, que deseaba con todas sus fuerzas absorber un poco de ese frescor verde y brillante. En esas estaba cuando alguien me tapó los ojos, me sobresalté un poco, pero la verdad es que únicamente podía ser una persona, por varias razones. Sin embargo me hice la encontradiza.
- ¿Quién podrá ser?- pregunté, como si realmente no conociese al dueño de esas manos.
- ¿Por qué no intentas adivinarlo?- susurró él.
- ¿Me das una pista?- era tan propio de nosotros ese juego que ya sabía lo que iba a pasar a continuación, él despegaría sus manos de mis ojos y me abrazaría. Sin embargo en esta ocasión las cosas no fueron tal y como yo esperaba, mantuvo las manos un poco más ahí, haciendo que me extrañase un poco.
- Puedo darte otra cosa…- y estalló en risas, por fin dejó mis ojos libres y me di la vuelta.
Sus brazos encontraron el asidero perfecto alrededor de mi cintura y mis manos cayeron sobre esos brazos que merodeaban. No las tenía todas conmigo, pero aún así tuve que preguntarlo.
- Ced… tú…- ni hizo falta que yo dijera nada más, pues él supo a que me refería y contestó.
- No voy a presentarme al torneo- murmuró, mucho más cerca de mi oído de lo debido, y una sonrisa idiota se dibujó en mi cara. Por eso no pude ver como los dientes de mi novio mordían fuertemente sus labios.
Esos días pasaron rápidamente, las clases con el profesor Moody eran lo mejor, y lo cierto es que aprendimos bastante. Snape seguía con sus intentos de destrozar a Gryffindor, y el profesor Dumbledore preparaba entusiasmado el torneo. Las cosas con Cedric iban como siempre, hasta el día en que volví a ver a Oliver Wood. Estaba en la biblioteca para variar y oí un leve revuelo, supuse que serían las fans de Víctor Krum persiguiéndole, pero no, era otra cosa. Aunque no lo supe del todo hasta que el creador de toda aquella situación se personó frente a mí.
- Oliver, ¿Qué haces aquí?- pregunté, mientras mi cara se iluminaba levemente. Él me plantó un sonoro beso en la mejilla y me sonrió, los cuchicheos no tardaron en escucharse, pero los ignoré por completo.
- Te dije que vendría. Dumbledore me ha invitado a ver el torneo de los tres magos.
- Será una pasada, me preguntó quién saldrá de nuestro colegio.
- Tal vez tu novio- moví la cabeza de izquierda a derecha, no era la primera persona que lo insinuaba, de modo que estaba acostumbrada.
- No se ha presentado- el joven que tenía frente a mí cruzó los brazos sobre el pecho, escondiendo la camisa roja que llevaba puesta bajo la túnica abierta.
- ¿Estás segura?, ¿o simplemente te ha dicho que no lo haría y tú lo has creído?- eso me estaba molestando.
- A ver, nene, ¿qué tienes tú en contra de Cedric? Que yo sepa el año pasado os llevabais bien, ¿a qué se debe este cambio de actitud?
- No quiero que te haga daño, y te lo va a hacer, solo te prevengo, el día en el que digan quien es el campeón del colegio y él salga elegido ya veremos quien tiene razón.
- Oliver… me quiere, nunca me fallaría de ese modo, y mejor que hablemos de otra cosa, ni siquiera te he dado un abrazo, ven- y rodeé su cuello con mis brazos para apretar mi cara contra la suya. Que poco sabía yo que un novio celoso nos estaba mirando…
Por fin llegó el ansiado día…
Un, dos y tres, todos estábamos sentados esperando la decisión del cáliz seleccionador, tres jóvenes magos serán los elegidos para participar, ¿quién habría metido su nombre en el cáliz?, ¿quién sería elegido en nuestro colegio para semejante honor?, se oían rumores sobre Cedric, pero yo no quería creerlos, de hecho ni siquiera quería oírlos, si el hubiese echado su nombre en la copa me lo hubiera dicho, de eso estaba segura, no habría tenido la desfachatez de mentirme, pero ¿y sino era así?, estaba dialogando con mi hermana Serenity y mi amiga Hermione, y en ese momento empezaba el discurso del director Dumbledore:
- Sentaos, por favor, llega el momento que todos estabais esperando, la selección de campeones- para darle más dramatismo el director bajó todas las luces de la sala y se acercó al cáliz, en ese momento el fuego que salía de la copa que era azul se volvió rojo, y el utensilio mágico arrojó hacía el exterior el primer papel con nombre- el campeón de Durmstrang es Víctor Krum- el joven búlgaro fue aplaudido por sus amigos y por el resto de la sala- el siguiente nombre salió enseguida- el campeón de Beauxbatons es Fleur Delacour - en esta ocasión se escucharon vítores masculinos sobre cualquier cosa, el momento que tanto temía y esperaba por fin se produjo- el campeón de Hogwarts, Cedric Diggory.
Imposible, no me lo podía creer, ¿cómo había sido capaz de ocultarme aquello?, ¿por qué lo había hecho?, Hermione me miró, note que se sentía culpable, mi hermana estaba casi tan sorprendida como yo. Cedric se levantó con una sonrisa en los labios… apreté el puño sobre la rodilla, estaba tan enfadada… tanto, y tan desilusionada… Oliver tenía razón... El muy imbécil, encima de ocultarle a la chica con la que salía algo tan importante se sentía feliz por ello, sus enamoradas le vitoreaban, como siempre, incluso se dio el lujo de besar a una en la mejilla, pero lo que más me dolió es que no fuera capaz ni de mirarme.
Agaché la cabeza”, ¿cómo has podido hacerme este? Alégrate y sonríe, porque en cuando acabe esto vas a llorar” le prometí en silencio mientras intentaba que no se notara, sino recuerdo mal Harry, Ron y Hermione habían estado presentes cuando varias personas introdujeron sus nombres en la copa, por lo visto vieron a Cedric hacerlo también, ¿por qué nadie me dijo nada?, ¿por qué prefirieron que me enterase así? Los siguientes acontecimientos se desarrollaron rápidamente: salió un cuarto nombre del cáliz, el de Harry, nadie podía imaginarse algo así, él estaba estupefacto, ¿cómo había sido aquello posible?, aún así se levantó y entró en la zona donde estaban los demás campeones.
Cerré los ojos, primero la estupidez de Cedric y ahora esto… ¿qué demonios estaba pasando en el colegio? Hermione intentó decirme algo
- Raven, lo siento yo… no pensé que saliera él, además, supuse que lo sabrías, vosotros estáis muy compenetrados y…
- Déjalo, ¿quieres?, y tú también- mis ojos se deslizaron hasta los de Ron Weasley, el dilema eterno de mi hermana y me levanté sin decir palabra, estaba harta, no tenía bastante con los problemas que acarrea ser la novia del capitán del equipo de Quidditch de Hufflepuff y del prefecto de la misma casa, o lo que es lo mismo el chico más popular del colegio, ahora tenía que cargar también con que fuera campeón. Escuché a mi hermana sermonearles, todo lo que yo estaba pensando estaba saliendo por su boca.
Fui directamente hacía el hall y me senté en uno de los bancos, en uno que estaba de lo más escondido, cuando quería que nadie me encontraba me metía allí, porque el banco estaba tapado parcialmente por una columna, y era de gran ayuda. Más de una vez Cedric me había encontrado allí, esperaba que esta vez fuera una de esas veces.
Vi pasar a mis amigos salir del gran comedor, Hermione y mi hermana me buscaban, pero me coloqué justo detrás de la columna y no me vieron, por fin la marea humana pareció cesar, y de pronto apareció él, salía del gran comedor con todos sus amigos, como no, el prefecto perfecto, siempre con su séquito, siempre con esas chicas detrás suya. Cerré los ojos y me apoyé contra el respaldo del banco, entonces él me vio, noté como su tez se volvía pálida, más de lo normal, sus amigos se fueron escaleras arriba y él se acercó hasta mí, se sentó a mi lado sin decir palabra.
Miré hacía abajo, tenía tantas cosas que decirle, pero no podía decir nada, nada de nada.
- Raven, cariño…- levanté la mano, para que no siguiera hablando, estaba harta de las ridículas excusas de Cedric Diggory, no soportaba que me mintieran y esto, esto había rozado unos límites insospechados.
- No quiero oírte, no voy a escucharte nunca más, ¿por qué me has hecho esto?, ¿soy tan poco importante para ti?, ¿ya no me quieres? Cedric… estoy defraudada, no esperaba que fueras así- la primera lágrima cayó por mi mejilla
- Lo siento, no quería que estuvieras mal, los chicos de la casa me convencieron, pensaron que yo sería el que mejor la haría, querían… joder, ¿no entiendes qué no sabía como decírtelo?, no quería asustarte, este no es un torneo común, podría pasarme algo.
- Claro, y como eres tan arrojado te lanzas de cabeza al peligro, pero no le dices a tu chica que vas a participar, me prometiste que no lo harías.
- Tal vez no haya sido sincero del todo contigo, pero iba decírtelo, solo que no he encontrado el momento.
- ¿Qué momento? ¿Cuándo no estabas con tus amigos o tal vez cuando tus fans no te perseguían?
- Te he visto con Oliver Wood en la biblioteca.
- ¿Antes o después de qué tus amigos te convencieran para hacerme esto?- se quedó callado, dando por buenas mis hipótesis -tal vez es que quieras que acabemos y no sabes como decírmelo, se valiente conmigo una vez en tu vida, Diggory- las lágrimas se convirtieron en gotas de furia, de odio.
Fui a levantarme pero me detuvo con la mano en el hombro, sus ojos ya no eran los del chico que me enamoró, ahora escupían algo que no supe descifrar, ¿resentimiento, incredulidad, tal vez desorientación?
- ¿Insinúas que mis sentimientos no son verdaderos?, ¿quieres decir que no te amo?- quise soltarme, pero me tenía bien agarrada.
- Yo no he dicho eso, he dicho que creo que quieres que acabemos.
- Déjate de tonterías, lo dices por lo enfadada que estás
- Lo estoy diciendo de verdad, es más, te lo propongo yo, quiero que esto se acabe, no puedo con tu fama, y mucho menos con tus mentiras- su mano, que ahora sujetaba mi brazo, resbaló y se quedó laxa sobre su rodilla.
- Rave… no quiero hacer eso.
- Esta decisión es mía, sólo mía, y no intentes persuadirme de lo contrario.
- No lo es, no quiero dejarlo, no te lo voy a permitir, ¿entiendes?- volvió a agarrarme, esta vez mucho más fuerte, intenté separarlo de mí, no, no puedo, es más fuerte que yo, ¿cómo voy a poder?
- No me lo pongas más difícil, por favor- ¿y ahora que haces?, me agarró por los brazos, muy fuerte y me atrajo hacía sí, al final y tras mucho esfuerzo conseguí quitármelo de encima.
- Soy un necio… perdóname…- me estrechó de nuevo entre sus brazos, si creía que ese estúpido truco del novio arrepentido iba a funcionar habiéndolo usada ya una vez estaba muy equivocado
- Maldita sea…- me dejé abrazar un poquito, me encantaba su olor, olía a after shave- te amo, Cedric, por eso me va a doler mucho hacer esto, pero no podemos seguir así, así no, ¿no ves que no soy más que un obstáculo?, sino lo fuera no me tratarías así.
- No digas eso, tú no sobras, no eres un obstáculo, no voy a perderte por un estúpido torneo.
- Déjame, por favor
- ¿Crees qué voy a hacerlo? Si lo hago te perderé para siempre y no voy a permitirlo.
Esta vez me lo esperé un poco más, pero no pude evitarlo, caí en sus redes como lo que era, una adolescente enamorada, me besó apasionadamente, como si el mundo se hubiese detenido.
Eso era precisamente lo que no necesitábamos para poder dejarlo, un beso lleno de deseo, yo no quería… pero en el fondo lo necesitaba, ahora estábamos más a la vista, yo había intentado irme y había llegado hasta la zona del banco que estaba él, que no estaba tan oculta, aunque no escuchamos un maullido que nos alertaba del peligro, por eso Cedric no se dio cuenta de que acababa de pisar a un gato que le gruñía, demasiado tarde.
- ¿Se puede saber qué estáis haciendo vosotros dos?- la voz del conserje del colegio era inconfundible, en todo el tiempo de nuestra relación jamás nos habían pescado de ese modo, y ahora precisamente en el peor momento era cuando ocurría eso.
- Señor Filch, todo esto tiene una explicación, aunque parezca imposible- mi uniforme no estaba exactamente donde debiese y la barra de labios estaba más en la boca de Cedric que en la mía.
- Cállese ya, jovencita, en este preciso instante les llevó a ver a la profesora McGonogall, seguro que esto no le hace ninguna gracia, muy bien hecho, señora Norris
- No hemos hecho nada malo…
- Anda, señor Diggory, pensé que después de haber salido elegido por el cáliz tendría usted un poco más de sentido común, aunque creo que esta es la primera vez que le castigan, ¿o no?
- Cedric- me pase una mano por los labios, él lo pilló enseguida, y se quitó lo que le quedaba de carmín de la boca
Yo ya me sabía de memoria el camino al despacho de la jefa de nuestra casa, después de todas las que habíamos liado en nuestros años en el colegio esto no era nada, el campeón de Hogwarts parecía más decaído que yo. Por fin entramos, la profesora estaba revisando unos pergaminos y se sobresaltó al vernos allí, juntos, Filch se acercó a ella y le dijo algo al oído para luego irse acariciando a la señora Norris y mostrando una sonrisa de satisfacción.
- Señorita Darkangel, señor Diggory, me parece increíble, había oído rumores sobre ustedes dos, pero nunca pensé que se dedicarían a darse besos en el colegio, esto es una falta de respeto hacía sus profesores y compañeros, ¿lo saben?
- Si señora- dije rápidamente- y lo sentimos mucho, pero prometemos que no volverá a repetirse, NUNCA.
- ¿Nunca?- noté los preciosos ojos de Cedric sobre los míos.
- Ya lo hemos hablado.
- Si, estamos avergonzados, profesora, no ocurrirá de nuevo, de verdad.
- Señor Diggory, es usted campeón de Hogwarts, nunca ni en un millón de años hubiera pensado que usted hiciese algo así, y usted, señorita, de usted no me lo esperaba, tal vez de alguna de sus hermanas, pero de usted…
- Lo lamentamos, pero fue un impulso, solo eso, de verdad, y creo que aunque Ced… Diggory sea un campeón podría no tenerlo en cuenta, por esa misma razón que me da, es un campeón, está preocupado por el torneo y bueno… eso se nota, no se preocupe señora McGonogall le juro que no volverá a repetirse, lo sentimos mucho
- Si… mucho- sus ojos brillaban, me rompía el alma verlo así, pero la decisión ya estaba tomada- y no se preocupe es imposible que se repita en nuestra situación actual, y si me disculpa, tengo algo que celebrar- y se fue, se fue dando un portazo demasiado violento.
Se había ido, ¿para siempre? No lo pude evitar, una lágrima recorrió mi mejilla, la profesora McGonogall me miró con cautela
- Por esta vez y dado que no están ustedes pasando un buen momento creo que no les impondré ningún castigo, pero para la próxima vez tenga más cuidado, y avise a su hermana de esta medida.
- Si señora, y… de verdad que lo lamento, nosotros no somos así, ninguno de los dos.
- Lo se, señorita Darkangel, y por eso es que me ha dolido más su actitud, pero no se preocupe, ¿de acuerdo?- la profesora se levantó y puso una mano sobre mi hombro- todo se arreglará.
- Gracias.
- Dígale a Diggory que no informaré a la jefa de su casa, la señora Sprout.
- Si, señora- como si fuese a volver a verlo…
Recorrí los pasillos como si fuera una autómata, me sentía tan perdida… tanto, pero creo que era lo que había que hacer, sin darme cuenta me había adentrado un poco en la Sala Común de Hufflepuff, donde se oían unos ruidos atronadores, distinguí una voz femenina: “Cedric, sabía que te cogerían a ti, eres el mejor y el chico más guapo del colegio”, salí corriendo como alma que lleva el diablo y no paré hasta que entré en nuestra propia Sala Común, en ella, Harry, Sery, Ron, Aredhel y Hermione trataban los temas de la jornada, yo debía de estar muy pálida, porque todas las miradas se posaron en mí sin habérmelo propuesto.
- Raven, cariño, ¿pasa algo?- dijo mi hermana, se levantó y vino a mi lado
- No, solo que la profesora McGonogall casi me castiga.
- ¿A ti?- dijeron Harry, Ron y Hermione a la vez- eso es imposible- Hermione me miraba sorprendidísima.
- Si, por un comportamiento irrespetuoso, o al menos así lo ha llamado ella, ah y me dijo que tú ya estabas avisada, que no hicieras ninguna tontería, ah, y díselo también a Ninde.
- Ah…- las miradas que compartían Ron y Sery eran esquivas- pero bueno, ¿qué ha pasado al final?
- Pues que no nos castigó, decidió no hacerlo, supongo que quizás fuera por el torneo.
- Diggory el hermoso siempre…- Ron recibió una mirada asesina de Sery y un codazo en las costillas de Hermione, el pobre había sido atacado por todos los flancos- ¿sigues enfada con nostros?- preguntó de pronto.
- No, ni con él tampoco, es libre de hacer lo que quiera- y sonreí, con una falsa felicidad que realmente no sentía.
Aredhel me miraba de un modo diferente, dichosa empatía…
Me senté junto con mis amigos y mi hermana y me puse a mirar el fuego, vi como las llamas se lamían entre sí con la mirada perdida, como en otro mundo, mi mente flotaba en la discusión que acababa de tener con mi ahora “ex”.
- ¿… algo más?
- ¿Qué?
- Te he dicho que sino te pasa algo más, lo noto, y lo sabes- dijo Serenity
- Ah, bueno, he discutido con Cedric, pero no es nada, aún tengo el miedo en el cuerpo, es por esas pruebas, y supongo que estaba enfada porque no me lo dijo.
- Menos mal que Ron no pudo presentarse- noté como Ron sonreía sin necesidad de verle, al chico le encantaba que mi hermana se preocupase por él, la verdad es que en aquel momento yo solo estaba preocupada por una cosa- aunque no creo que le hubieran elegido, jijjiji.
- ¡Eh!
- No sabes la suerte que tienes- dije con voz atormentada- bueno, yo me voy a dormir.
- Iré contigo- dijo mi melli y nos despedimos de todos, yo estaba bastante pálida, estaba convencida que mi hermana descubriría mi engaño tarde o temprano, pero ahora no me apetecía, no deseaba que fuera precisamente en ese momento
Subimos al cuarto y nos cambiamos, miré en la mesilla de noche, la foto de Cedric, sonreía a la cámara y me saludaba desde el marco, luego estallaba en un ataque de risa, cerré los ojos y le di la vuelta a la foto, mi hermana me observaba como si supiese algo, pero se dedicó a decirme una única frase.
- Raven, Cedric te quiere muchísimo, un error lo tiene cualquiera.
- Si, lo se, por eso ya no estamos enfadados, no te preocupes, ¿vale?.
- Mientras tú estés contenta yo lo estaré
- Claro- le di un abrazo a mi nee-san y me asomé a la ventana, era una costumbre que tenía casi cada día desde que llegué a Hogwarts. Me puse de espaldas a la pared, de pie, al estar así la ventana me golpeó, pues Ninde acababa de entrar por la ventana. Desde que trabajaba junto a la señora Pomfrey debía dormir en la enfermería, sin embargo se escapaba cuando tenía ocasión para estar con nosotros.
- ¡¡¡Raven!!!- y me abrazó, con todas sus fuerzas. Luego repitió el proceso con Serenity- tu novio es famoso…- dijo.
- Si, estoy muy orgullosa…- mentí deliberadamente. Ninde se metió en la cama con mi otra hermana, yo seguía en la ventana.
- Nee-san, vete a dormir- me riñeron las dos al unísono.
- Si, si, buenas noches- me metí en la cama, pero el sueño no acudía, sino más bien el dolor, frío y cortante
Esa misma noche hicieron su aparición unos invitados que nos acompañarían durante todo el curso: los búlgaros de Durmstrang y las francesas de Beauxbatons. Lo cierto es que los bulgaritos eran realmente atractivos, sobre todo si tenemos en cuenta que Víctor Krum estaba entre ellos. Las francesas, por su parte, eran unas princesitas que volvieron locos a todos los chicos del colegio tras hacer su aparición. Llamadme celosa si queréis, pero tuve que ver la cara que ponía Cedric al verlas entrar, sin embargo no las estaba mirando, más bien se había quedado hipnotizado mirando la copa que se llevaría el ganador del torneo. Sus amigos y él discutían sobre algo, pero él negaba con la cabeza una y otra vez. Esperaba que no participase, pues las palabras del director habían sido claras: todo aquello ofrecería una gran gloria a su vencedor, sin embargo, obviamente, era muy peligroso, y no quería que Ced volviese a poner su vida en peligro.
Mientras mi familia y mis amigos regresaban a la Sala Común, yo decidí dar una vuelta por los jardines, era algo que me encantaba, ver como la noche me envolvía mientras paseaba por el verdor húmedo. Cerré los ojos y dejé que todo el aroma del lugar penetrase en mi cuerpo, que deseaba con todas sus fuerzas absorber un poco de ese frescor verde y brillante. En esas estaba cuando alguien me tapó los ojos, me sobresalté un poco, pero la verdad es que únicamente podía ser una persona, por varias razones. Sin embargo me hice la encontradiza.
- ¿Quién podrá ser?- pregunté, como si realmente no conociese al dueño de esas manos.
- ¿Por qué no intentas adivinarlo?- susurró él.
- ¿Me das una pista?- era tan propio de nosotros ese juego que ya sabía lo que iba a pasar a continuación, él despegaría sus manos de mis ojos y me abrazaría. Sin embargo en esta ocasión las cosas no fueron tal y como yo esperaba, mantuvo las manos un poco más ahí, haciendo que me extrañase un poco.
- Puedo darte otra cosa…- y estalló en risas, por fin dejó mis ojos libres y me di la vuelta.
Sus brazos encontraron el asidero perfecto alrededor de mi cintura y mis manos cayeron sobre esos brazos que merodeaban. No las tenía todas conmigo, pero aún así tuve que preguntarlo.
- Ced… tú…- ni hizo falta que yo dijera nada más, pues él supo a que me refería y contestó.
- No voy a presentarme al torneo- murmuró, mucho más cerca de mi oído de lo debido, y una sonrisa idiota se dibujó en mi cara. Por eso no pude ver como los dientes de mi novio mordían fuertemente sus labios.
Esos días pasaron rápidamente, las clases con el profesor Moody eran lo mejor, y lo cierto es que aprendimos bastante. Snape seguía con sus intentos de destrozar a Gryffindor, y el profesor Dumbledore preparaba entusiasmado el torneo. Las cosas con Cedric iban como siempre, hasta el día en que volví a ver a Oliver Wood. Estaba en la biblioteca para variar y oí un leve revuelo, supuse que serían las fans de Víctor Krum persiguiéndole, pero no, era otra cosa. Aunque no lo supe del todo hasta que el creador de toda aquella situación se personó frente a mí.
- Oliver, ¿Qué haces aquí?- pregunté, mientras mi cara se iluminaba levemente. Él me plantó un sonoro beso en la mejilla y me sonrió, los cuchicheos no tardaron en escucharse, pero los ignoré por completo.
- Te dije que vendría. Dumbledore me ha invitado a ver el torneo de los tres magos.
- Será una pasada, me preguntó quién saldrá de nuestro colegio.
- Tal vez tu novio- moví la cabeza de izquierda a derecha, no era la primera persona que lo insinuaba, de modo que estaba acostumbrada.
- No se ha presentado- el joven que tenía frente a mí cruzó los brazos sobre el pecho, escondiendo la camisa roja que llevaba puesta bajo la túnica abierta.
- ¿Estás segura?, ¿o simplemente te ha dicho que no lo haría y tú lo has creído?- eso me estaba molestando.
- A ver, nene, ¿qué tienes tú en contra de Cedric? Que yo sepa el año pasado os llevabais bien, ¿a qué se debe este cambio de actitud?
- No quiero que te haga daño, y te lo va a hacer, solo te prevengo, el día en el que digan quien es el campeón del colegio y él salga elegido ya veremos quien tiene razón.
- Oliver… me quiere, nunca me fallaría de ese modo, y mejor que hablemos de otra cosa, ni siquiera te he dado un abrazo, ven- y rodeé su cuello con mis brazos para apretar mi cara contra la suya. Que poco sabía yo que un novio celoso nos estaba mirando…
Por fin llegó el ansiado día…
Un, dos y tres, todos estábamos sentados esperando la decisión del cáliz seleccionador, tres jóvenes magos serán los elegidos para participar, ¿quién habría metido su nombre en el cáliz?, ¿quién sería elegido en nuestro colegio para semejante honor?, se oían rumores sobre Cedric, pero yo no quería creerlos, de hecho ni siquiera quería oírlos, si el hubiese echado su nombre en la copa me lo hubiera dicho, de eso estaba segura, no habría tenido la desfachatez de mentirme, pero ¿y sino era así?, estaba dialogando con mi hermana Serenity y mi amiga Hermione, y en ese momento empezaba el discurso del director Dumbledore:
- Sentaos, por favor, llega el momento que todos estabais esperando, la selección de campeones- para darle más dramatismo el director bajó todas las luces de la sala y se acercó al cáliz, en ese momento el fuego que salía de la copa que era azul se volvió rojo, y el utensilio mágico arrojó hacía el exterior el primer papel con nombre- el campeón de Durmstrang es Víctor Krum- el joven búlgaro fue aplaudido por sus amigos y por el resto de la sala- el siguiente nombre salió enseguida- el campeón de Beauxbatons es Fleur Delacour - en esta ocasión se escucharon vítores masculinos sobre cualquier cosa, el momento que tanto temía y esperaba por fin se produjo- el campeón de Hogwarts, Cedric Diggory.
Imposible, no me lo podía creer, ¿cómo había sido capaz de ocultarme aquello?, ¿por qué lo había hecho?, Hermione me miró, note que se sentía culpable, mi hermana estaba casi tan sorprendida como yo. Cedric se levantó con una sonrisa en los labios… apreté el puño sobre la rodilla, estaba tan enfadada… tanto, y tan desilusionada… Oliver tenía razón... El muy imbécil, encima de ocultarle a la chica con la que salía algo tan importante se sentía feliz por ello, sus enamoradas le vitoreaban, como siempre, incluso se dio el lujo de besar a una en la mejilla, pero lo que más me dolió es que no fuera capaz ni de mirarme.
Agaché la cabeza”, ¿cómo has podido hacerme este? Alégrate y sonríe, porque en cuando acabe esto vas a llorar” le prometí en silencio mientras intentaba que no se notara, sino recuerdo mal Harry, Ron y Hermione habían estado presentes cuando varias personas introdujeron sus nombres en la copa, por lo visto vieron a Cedric hacerlo también, ¿por qué nadie me dijo nada?, ¿por qué prefirieron que me enterase así? Los siguientes acontecimientos se desarrollaron rápidamente: salió un cuarto nombre del cáliz, el de Harry, nadie podía imaginarse algo así, él estaba estupefacto, ¿cómo había sido aquello posible?, aún así se levantó y entró en la zona donde estaban los demás campeones.
Cerré los ojos, primero la estupidez de Cedric y ahora esto… ¿qué demonios estaba pasando en el colegio? Hermione intentó decirme algo
- Raven, lo siento yo… no pensé que saliera él, además, supuse que lo sabrías, vosotros estáis muy compenetrados y…
- Déjalo, ¿quieres?, y tú también- mis ojos se deslizaron hasta los de Ron Weasley, el dilema eterno de mi hermana y me levanté sin decir palabra, estaba harta, no tenía bastante con los problemas que acarrea ser la novia del capitán del equipo de Quidditch de Hufflepuff y del prefecto de la misma casa, o lo que es lo mismo el chico más popular del colegio, ahora tenía que cargar también con que fuera campeón. Escuché a mi hermana sermonearles, todo lo que yo estaba pensando estaba saliendo por su boca.
Fui directamente hacía el hall y me senté en uno de los bancos, en uno que estaba de lo más escondido, cuando quería que nadie me encontraba me metía allí, porque el banco estaba tapado parcialmente por una columna, y era de gran ayuda. Más de una vez Cedric me había encontrado allí, esperaba que esta vez fuera una de esas veces.
Vi pasar a mis amigos salir del gran comedor, Hermione y mi hermana me buscaban, pero me coloqué justo detrás de la columna y no me vieron, por fin la marea humana pareció cesar, y de pronto apareció él, salía del gran comedor con todos sus amigos, como no, el prefecto perfecto, siempre con su séquito, siempre con esas chicas detrás suya. Cerré los ojos y me apoyé contra el respaldo del banco, entonces él me vio, noté como su tez se volvía pálida, más de lo normal, sus amigos se fueron escaleras arriba y él se acercó hasta mí, se sentó a mi lado sin decir palabra.
Miré hacía abajo, tenía tantas cosas que decirle, pero no podía decir nada, nada de nada.
- Raven, cariño…- levanté la mano, para que no siguiera hablando, estaba harta de las ridículas excusas de Cedric Diggory, no soportaba que me mintieran y esto, esto había rozado unos límites insospechados.
- No quiero oírte, no voy a escucharte nunca más, ¿por qué me has hecho esto?, ¿soy tan poco importante para ti?, ¿ya no me quieres? Cedric… estoy defraudada, no esperaba que fueras así- la primera lágrima cayó por mi mejilla
- Lo siento, no quería que estuvieras mal, los chicos de la casa me convencieron, pensaron que yo sería el que mejor la haría, querían… joder, ¿no entiendes qué no sabía como decírtelo?, no quería asustarte, este no es un torneo común, podría pasarme algo.
- Claro, y como eres tan arrojado te lanzas de cabeza al peligro, pero no le dices a tu chica que vas a participar, me prometiste que no lo harías.
- Tal vez no haya sido sincero del todo contigo, pero iba decírtelo, solo que no he encontrado el momento.
- ¿Qué momento? ¿Cuándo no estabas con tus amigos o tal vez cuando tus fans no te perseguían?
- Te he visto con Oliver Wood en la biblioteca.
- ¿Antes o después de qué tus amigos te convencieran para hacerme esto?- se quedó callado, dando por buenas mis hipótesis -tal vez es que quieras que acabemos y no sabes como decírmelo, se valiente conmigo una vez en tu vida, Diggory- las lágrimas se convirtieron en gotas de furia, de odio.
Fui a levantarme pero me detuvo con la mano en el hombro, sus ojos ya no eran los del chico que me enamoró, ahora escupían algo que no supe descifrar, ¿resentimiento, incredulidad, tal vez desorientación?
- ¿Insinúas que mis sentimientos no son verdaderos?, ¿quieres decir que no te amo?- quise soltarme, pero me tenía bien agarrada.
- Yo no he dicho eso, he dicho que creo que quieres que acabemos.
- Déjate de tonterías, lo dices por lo enfadada que estás
- Lo estoy diciendo de verdad, es más, te lo propongo yo, quiero que esto se acabe, no puedo con tu fama, y mucho menos con tus mentiras- su mano, que ahora sujetaba mi brazo, resbaló y se quedó laxa sobre su rodilla.
- Rave… no quiero hacer eso.
- Esta decisión es mía, sólo mía, y no intentes persuadirme de lo contrario.
- No lo es, no quiero dejarlo, no te lo voy a permitir, ¿entiendes?- volvió a agarrarme, esta vez mucho más fuerte, intenté separarlo de mí, no, no puedo, es más fuerte que yo, ¿cómo voy a poder?
- No me lo pongas más difícil, por favor- ¿y ahora que haces?, me agarró por los brazos, muy fuerte y me atrajo hacía sí, al final y tras mucho esfuerzo conseguí quitármelo de encima.
- Soy un necio… perdóname…- me estrechó de nuevo entre sus brazos, si creía que ese estúpido truco del novio arrepentido iba a funcionar habiéndolo usada ya una vez estaba muy equivocado
- Maldita sea…- me dejé abrazar un poquito, me encantaba su olor, olía a after shave- te amo, Cedric, por eso me va a doler mucho hacer esto, pero no podemos seguir así, así no, ¿no ves que no soy más que un obstáculo?, sino lo fuera no me tratarías así.
- No digas eso, tú no sobras, no eres un obstáculo, no voy a perderte por un estúpido torneo.
- Déjame, por favor
- ¿Crees qué voy a hacerlo? Si lo hago te perderé para siempre y no voy a permitirlo.
Esta vez me lo esperé un poco más, pero no pude evitarlo, caí en sus redes como lo que era, una adolescente enamorada, me besó apasionadamente, como si el mundo se hubiese detenido.
Eso era precisamente lo que no necesitábamos para poder dejarlo, un beso lleno de deseo, yo no quería… pero en el fondo lo necesitaba, ahora estábamos más a la vista, yo había intentado irme y había llegado hasta la zona del banco que estaba él, que no estaba tan oculta, aunque no escuchamos un maullido que nos alertaba del peligro, por eso Cedric no se dio cuenta de que acababa de pisar a un gato que le gruñía, demasiado tarde.
- ¿Se puede saber qué estáis haciendo vosotros dos?- la voz del conserje del colegio era inconfundible, en todo el tiempo de nuestra relación jamás nos habían pescado de ese modo, y ahora precisamente en el peor momento era cuando ocurría eso.
- Señor Filch, todo esto tiene una explicación, aunque parezca imposible- mi uniforme no estaba exactamente donde debiese y la barra de labios estaba más en la boca de Cedric que en la mía.
- Cállese ya, jovencita, en este preciso instante les llevó a ver a la profesora McGonogall, seguro que esto no le hace ninguna gracia, muy bien hecho, señora Norris
- No hemos hecho nada malo…
- Anda, señor Diggory, pensé que después de haber salido elegido por el cáliz tendría usted un poco más de sentido común, aunque creo que esta es la primera vez que le castigan, ¿o no?
- Cedric- me pase una mano por los labios, él lo pilló enseguida, y se quitó lo que le quedaba de carmín de la boca
Yo ya me sabía de memoria el camino al despacho de la jefa de nuestra casa, después de todas las que habíamos liado en nuestros años en el colegio esto no era nada, el campeón de Hogwarts parecía más decaído que yo. Por fin entramos, la profesora estaba revisando unos pergaminos y se sobresaltó al vernos allí, juntos, Filch se acercó a ella y le dijo algo al oído para luego irse acariciando a la señora Norris y mostrando una sonrisa de satisfacción.
- Señorita Darkangel, señor Diggory, me parece increíble, había oído rumores sobre ustedes dos, pero nunca pensé que se dedicarían a darse besos en el colegio, esto es una falta de respeto hacía sus profesores y compañeros, ¿lo saben?
- Si señora- dije rápidamente- y lo sentimos mucho, pero prometemos que no volverá a repetirse, NUNCA.
- ¿Nunca?- noté los preciosos ojos de Cedric sobre los míos.
- Ya lo hemos hablado.
- Si, estamos avergonzados, profesora, no ocurrirá de nuevo, de verdad.
- Señor Diggory, es usted campeón de Hogwarts, nunca ni en un millón de años hubiera pensado que usted hiciese algo así, y usted, señorita, de usted no me lo esperaba, tal vez de alguna de sus hermanas, pero de usted…
- Lo lamentamos, pero fue un impulso, solo eso, de verdad, y creo que aunque Ced… Diggory sea un campeón podría no tenerlo en cuenta, por esa misma razón que me da, es un campeón, está preocupado por el torneo y bueno… eso se nota, no se preocupe señora McGonogall le juro que no volverá a repetirse, lo sentimos mucho
- Si… mucho- sus ojos brillaban, me rompía el alma verlo así, pero la decisión ya estaba tomada- y no se preocupe es imposible que se repita en nuestra situación actual, y si me disculpa, tengo algo que celebrar- y se fue, se fue dando un portazo demasiado violento.
Se había ido, ¿para siempre? No lo pude evitar, una lágrima recorrió mi mejilla, la profesora McGonogall me miró con cautela
- Por esta vez y dado que no están ustedes pasando un buen momento creo que no les impondré ningún castigo, pero para la próxima vez tenga más cuidado, y avise a su hermana de esta medida.
- Si señora, y… de verdad que lo lamento, nosotros no somos así, ninguno de los dos.
- Lo se, señorita Darkangel, y por eso es que me ha dolido más su actitud, pero no se preocupe, ¿de acuerdo?- la profesora se levantó y puso una mano sobre mi hombro- todo se arreglará.
- Gracias.
- Dígale a Diggory que no informaré a la jefa de su casa, la señora Sprout.
- Si, señora- como si fuese a volver a verlo…
Recorrí los pasillos como si fuera una autómata, me sentía tan perdida… tanto, pero creo que era lo que había que hacer, sin darme cuenta me había adentrado un poco en la Sala Común de Hufflepuff, donde se oían unos ruidos atronadores, distinguí una voz femenina: “Cedric, sabía que te cogerían a ti, eres el mejor y el chico más guapo del colegio”, salí corriendo como alma que lleva el diablo y no paré hasta que entré en nuestra propia Sala Común, en ella, Harry, Sery, Ron, Aredhel y Hermione trataban los temas de la jornada, yo debía de estar muy pálida, porque todas las miradas se posaron en mí sin habérmelo propuesto.
- Raven, cariño, ¿pasa algo?- dijo mi hermana, se levantó y vino a mi lado
- No, solo que la profesora McGonogall casi me castiga.
- ¿A ti?- dijeron Harry, Ron y Hermione a la vez- eso es imposible- Hermione me miraba sorprendidísima.
- Si, por un comportamiento irrespetuoso, o al menos así lo ha llamado ella, ah y me dijo que tú ya estabas avisada, que no hicieras ninguna tontería, ah, y díselo también a Ninde.
- Ah…- las miradas que compartían Ron y Sery eran esquivas- pero bueno, ¿qué ha pasado al final?
- Pues que no nos castigó, decidió no hacerlo, supongo que quizás fuera por el torneo.
- Diggory el hermoso siempre…- Ron recibió una mirada asesina de Sery y un codazo en las costillas de Hermione, el pobre había sido atacado por todos los flancos- ¿sigues enfada con nostros?- preguntó de pronto.
- No, ni con él tampoco, es libre de hacer lo que quiera- y sonreí, con una falsa felicidad que realmente no sentía.
Aredhel me miraba de un modo diferente, dichosa empatía…
Me senté junto con mis amigos y mi hermana y me puse a mirar el fuego, vi como las llamas se lamían entre sí con la mirada perdida, como en otro mundo, mi mente flotaba en la discusión que acababa de tener con mi ahora “ex”.
- ¿… algo más?
- ¿Qué?
- Te he dicho que sino te pasa algo más, lo noto, y lo sabes- dijo Serenity
- Ah, bueno, he discutido con Cedric, pero no es nada, aún tengo el miedo en el cuerpo, es por esas pruebas, y supongo que estaba enfada porque no me lo dijo.
- Menos mal que Ron no pudo presentarse- noté como Ron sonreía sin necesidad de verle, al chico le encantaba que mi hermana se preocupase por él, la verdad es que en aquel momento yo solo estaba preocupada por una cosa- aunque no creo que le hubieran elegido, jijjiji.
- ¡Eh!
- No sabes la suerte que tienes- dije con voz atormentada- bueno, yo me voy a dormir.
- Iré contigo- dijo mi melli y nos despedimos de todos, yo estaba bastante pálida, estaba convencida que mi hermana descubriría mi engaño tarde o temprano, pero ahora no me apetecía, no deseaba que fuera precisamente en ese momento
Subimos al cuarto y nos cambiamos, miré en la mesilla de noche, la foto de Cedric, sonreía a la cámara y me saludaba desde el marco, luego estallaba en un ataque de risa, cerré los ojos y le di la vuelta a la foto, mi hermana me observaba como si supiese algo, pero se dedicó a decirme una única frase.
- Raven, Cedric te quiere muchísimo, un error lo tiene cualquiera.
- Si, lo se, por eso ya no estamos enfadados, no te preocupes, ¿vale?.
- Mientras tú estés contenta yo lo estaré
- Claro- le di un abrazo a mi nee-san y me asomé a la ventana, era una costumbre que tenía casi cada día desde que llegué a Hogwarts. Me puse de espaldas a la pared, de pie, al estar así la ventana me golpeó, pues Ninde acababa de entrar por la ventana. Desde que trabajaba junto a la señora Pomfrey debía dormir en la enfermería, sin embargo se escapaba cuando tenía ocasión para estar con nosotros.
- ¡¡¡Raven!!!- y me abrazó, con todas sus fuerzas. Luego repitió el proceso con Serenity- tu novio es famoso…- dijo.
- Si, estoy muy orgullosa…- mentí deliberadamente. Ninde se metió en la cama con mi otra hermana, yo seguía en la ventana.
- Nee-san, vete a dormir- me riñeron las dos al unísono.
- Si, si, buenas noches- me metí en la cama, pero el sueño no acudía, sino más bien el dolor, frío y cortante

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