domingo, 12 de agosto de 2007

Capítulo 11: Preparativos y fiesta

Elegir un vestido, complementos y un maquillaje adecuado más que ser un motivo de divertimento para mí era un sufrimiento sin límites. Sin embargo todas las chicas estaban contentas, Aredhel iba a ir con el gran Harry Potter, y por fin Ron se lo había pedido a Serenity. Ninde por su parte no parecía muy animada, y no porque yo fuese a asistir a esa fiesta con Oliver, pues no lo sabía, sino por otros motivos que ni Sery ni yo entendíamos, ella no los comentaba con nosotros. Sin embargo ese día si lo haría.

Fuimos a hacerle una visita a la enfermería y estaba llorando desconsoladamente, hacía años que no la veíamos así.
- ¿Qué tienes, Ninde?- preguntó Serenity tomando la mano de nuestra hermana.
- ¿Es papá?- aventuré yo, pero ella negó con la cabeza.
- Entonces es un problema amoroso- terció Aredhel. Mi hermana mayor se desahogó un poco más, y tras recuperar la voz nos contó la verdad, se había enamorado de Sirius, y habían estado viéndose a escondidas, hoy acababan de besarse.
Mi prima, mi hermana y yo comenzamos a armar jaleo. Aquello no era para ponerse triste, un beso significaba que él estaba interesado. Tras oír nuestras teorías la loca de Ninde, sonrió, seguro que las cosas acaban saliendo bien.

Tras animarse nos miró con interés y preguntó por el baile. Sery juntó las manos y nos relató como Ron, de un modo totalmente torpe y lindo le había pedido que la acompañara .Ella había aceptado por su puesto, y ahora no sabía que traje ponerse. Ary se metió con ella un rato, y nos contó como Harry la había besado y le había pedido que fuera al baile con él. Serenity apretó los dientes y yo asentí, pensando en mis cosas, por fin mis tres amigas hablaron.
- ¿Cómo estás?- preguntó mi melliza.
- ¿Yo? Bien.
- Hace meses que no estás bien, nena- dijo Ary.
- Se lo he oído a unas chicas de Ravenclaw- Ninde suspiró- Cedric va a ir con Cho Chang al baile, ¿verdad?
- Oh, eso… si, va a ir con ella- respondí jugando con una de mis pulseras de cuero.
- Raven, él es tu novio… yo le partiría al cabeza a esa tía- para mi melli era normal que yo me molestase.
- No, ya no lo es. Hemos roto- las miradas de mis hermanas y mi prima me taladraban, en parte estaban confusas y también desilusionadas, porque no se lo había contado con anterioridad.

Fruncí los labios, intentando contener las ganas de llorar, Sery me rodeó con sus brazos y Aredhel y Ninde me miraron, con tristeza.
- ¿No piensas ir al baile?- mi prima retiró un mechón de cabello de mi cara al hacer la pregunta.
- No tiene nada de malo, si ha decidido no ir debemos respetarlo- Ninde era muy comprensiva. Era como nuestra madre.
- Si voy a ir. No pienso darle a Diggory la satisfacción de mi sufrimiento.
- ¿Con quién?- preguntó mi melliza- no me digas que con Zabine, por favor- y me soltó, como si apestase xD
- No, claro que no voy a ir con él- ahora tocaba la parte más complicada, debía decirle a mi hermana mayor que le había prometido a Oliver ir al baile con él. Hice de tripas corazón y lo solté, como una bomba- voy a ir con Oliver.
- Mosquita muerta…- rió Serenity. Mi prima abrió los ojos desmesuradamente y todas las miradas se centraron en Ninde.
- Oliver es un encanto, lo pasarás genial con él. Además, ha madurado mucho, ya casi no habla de quidditch.
- Yo aún no lo he escuchado.
- Que fuerte, tía- Ary había perdido su típica cara de mutismo para fliparlo con mi noticia- le gustas a Oliver Wood- casi me estalla la cabeza de lo rojas que se habían puesto mis mejillas.
- No le gusto…- y moví la cabeza efusivamente en señal de negación.
- Le gustas- las palabras lapidarias de Ninde nos hicieron girar la cabeza.
- Cuéntanos lo que sepas- rugió Serenity, movida por la curiosidad.
- Ni hablar- y empezaron las risas. Al menos esta vez nuestro padre no estaba metido en nuestras preocupaciones.

Tras días y horas de obligadas compras y nervios a flor de piel por fin llegó el ansiado baile de navidad- Todas las chicas de la casa de Gryffindor estaban muy nerviosas, menos yo, que me quitaba las pulseras de tachuelas sin entusiasmo.
Abrí el baúl y allí estaba mi traje: negro como la noche. Me lo coloqué sin ningún tipo de estilo y me puse los zapatos de charol negro, eran de tacón y realmente bonitos. Sin embargo estaba tan apagada que permanecí inmóvil durante unos momentos, como una estatua. Seguidamente me puse los pendientes y me observé en el espejo: estaba horrible, el cabello caía sobre mi cara cual cortina y ni siquiera tenía ánimos para pintarme. Todas las chicas habían salido ya cuando mi hermana, que parecía una diosa griega con su vestido dorado, se percató de mi aspecto.

- Raven, por Dios- masculló, y moviendo su varita convirtió aquel desastre en algo totalmente diferente. Me miré en el espejo, ¿aquella era yo? Observé el escote que había creado mi hermana, desde luego aquel no era mi estilo.
- ¿Crees qué esto es adecuado?- nuestros ojos se encontraron, y mi hermana fue sincera conmigo.
- Se que estás sufriendo mucho por culpa de Cedric- susurró, con su suave voz- pero hoy vas a ser la pareja de Oliver, ¡¡¡de Oliver Wood!!! Tienes que conseguir que Diggory solo tenga ojos para ti, porque cariño, eres guapísima- su varita tocó mis labios y estos se volvieron de color rojo sangre.
- Gracias, hermana- y la abracé, pues había conseguido animarme- tú si que eres hermosa, así vestida pareces Helena de Troya- empezamos a reírnos, pero no pudimos decir nada más, porque oímos a Ron, que llamaba a Sery. Ella se colocó bien el peinado y desapareció por la escalera. Esperé un tiempo prudencial y la imité.

Mientras caminaba en dirección al lugar de celebración consulté mi reloj de pulsera, ¡¡llegaba tarde!! Aligeré el paso y llegué hasta las escaleras que comunicaban la primera planta con el hall. Ary estaba guapísima, con un traje rojo que destacaba sus rasgos. Junto a Harry charlaban animadamente con Roger Davies y Fleur Delacour. Viktor y Hermione también estaban allí, pero a Cedric y Cho no los veía por ninguna parte.
- ¡¡¡Raven!!!- alguien me llamaba desde el pie de la escalera. Oliver se había puesto guapísimo y no quería hacerle esperar. Bajé la escalera lentamente a causa de los zapatos y él me hizo una reverencia, para ayudarme a bajar el último escalón y plantarme un par de besos en las mejillas.
- Estás preciosa- me miró de arriba abajo y sonrió.
- Y tú estás deslumbrante- fue entonces cuando supe donde estaba Cedric, con Cho colgada del brazo me observaba desde la puerta del Gran Comedor. Levanté la barbilla altivamente y entré al salón sin mirarle y con la mano de Oliver alrededor de la mía.
- Me ha preguntado con quien venía, pero no se lo he dicho, ha debido de ser un mazazo para su ego.
- ¿A quién le importa su ego? Vamos a divertirnos.

Tras el absurdo y aburrido baile de apertura y algunos valses comenzó la verdadera diversión, con un grupo que tocaba como los mismísimos hijos de Satán. Las cervezas empezaron a hacer su efecto, y Oliver y yo comenzamos a movernos por la pista alocadamente, entre risas. Entonces Serenity y Ron aparecieron a nuestro lado. Mi hermana me dijo que Draco Malfoy no había parado de mirarla en toda la noche y que Ronald estaba bastante celoso, por eso no se separaba de ella ni a sol ni a sombra. Mientras Wood y Weasley charlaban de quidditch mis ojos se fijaron en Cedric, bailaba con Cho y estaba sonriente, era guapísimo, y esa noche brillaba con luz propia, la túnica de gala, el afeitado, el cabello levemente levantado con gel… Volví a la conversación con mi hermana y los chicos, era lo mejor.
- Krum… no es tan bueno- decía Oliver.
- No coincidimos en gustos…
Entonces Empezó a sonar una canción lenta. Ron cogió la mano de mi hermana y se largaron, mientras que yo permanecía inmóvil en la pista. Mi acompañante me tendió la mano y la tomé, sonriéndole, no estaba segura de aquello, la verdad.

Coloqué mis manos sobre sus hombros y él me tomó de la cintura. Con él aquello resultaba de lo más cómodo, a pesar de todo. Mis manos se deslizaron un poco más y acabaron rodeando su cuello, mientras sus brazos se aferraban un poco más a mi cintura.
- Hoy estás más guapa que nunca- noté que me ruborizaba, y le devolví el cumplido, de manera algo tosca- ¿sabes? No estaba muy seguro de que fueras a venir finalmente- sus ojos se movieron y los seguí. Cedric volvía a mirarnos, la cabeza de su chica descansaba sobre su hombro, y él la sujetaba de la cintura, sin embargo sus ojos estaban puestos en nosotros.
- Claro que iba a venir- me quejé, retirando la mirada del otro muchacho. Oliver tenía unos ojos preciosos, oscuros, intensos y seguramente nunca los había tenido tan cerca. Sonreí nuevamente, estaba convencida de que con otra persona no lo pasaría tan bien, o quizás… Volví los ojos un segundo hasta Cedric. Él bailaba con Cho y parecían felices. Suspiré y bajé la cabeza, ¿por qué había cambiado mi ánimo tanto en tan poco tiempo?

La mano de Oliver acarició su mejilla, haciéndome volver a sus ojos, y con ellos a la realidad.
- Él no te merece.
- No digas esas cosas. Cedric es un bueno chico, simplemente no pudo ser.
- Olvídale. Es el tipo de personas a las que les gusta romper corazones, y no quiero ver como asesina al tuyo.
- No es tan fácil olvidar, Oliver.
- Se que hay cosas que no son nada sencillas, ¿cómo no iba a saberlo?- de pronto dejó de sonreír, pasó a estar serio, como si pensase en otra cosa.
- Oli…- mi mano agarró su mentón con determinación- ¿qué he hecho? No quiero verte así.
- Es más bien qué no has hecho.

No entendía nada, ¿qué se supone qué yo había dejado de hacer?, no comprendía, y lo que más odiaba en el mundo era que no me hablasen con claridad. Sus ojos me observaron, como si fuese la primera vez que me viesen, y sus brazos me rodearon, en un contacto muy dulce. Retiró un mechón rebelde de mi cara y me habló cerca del oído, con una voz que era cualquier cosa menos áspera.
- No te has dado cuenta…- como si aquellas cinco palabras fueran suficientes, ¿eso es lo qué no había hecho? Pero… ¿qué es lo qué yo no había contemplado exactamente?
- No se de que me hablas- sus sonrisa se volvió un tanto diferente y ante mi atónita mirada hizo algo realmente inesperado, se inclinó un poco y sus labios rozaron los míos. En un primer momento me quedé totalmente sorprendida, y le devolví el beso, incluso cerré los ojos, sin embargo recordé algo: mi primer beso, y tuve que apartarme, incluso, considerando todo aquello, fue muy brusca.
- ¿Qué estás haciendo?- me retiré un poco más de su lado, sin embargo él agarró mi muñeca.
- Raven… escúchame un segundo.
- No pienso hacerlo- volví a hacer el intento de escaparme de allí, sin embargo me retuvo un poco más.
- Me gustas mucho- negué con la cabeza, esto sólo podía traer problemas- me has gustado desde que Ninde y yo lo dejamos- fui a decir algo, pero el monólogo continúo un poco más- no lo hago para olvidarme de tu hermana, estos son mis sentimientos- mis ojos tuvieron que ser el reflejo del más puro terror, pues acabó soltándome, cabizbajo.
- No sabía nada…- menuda respuesta.
- Perdóname. Ha sido un mal momento, se que aún quieres a Diggory- ¿tan obvio era?- siento haberte besado- en esos instantes era absurdo decir nada más, de modo que nos quedamos en silencio.

Y entonces, el chico al otro lado de la estancia se acercó hasta nosotros, su cara parecía una máscara de mármol, sin embargo sus palabras intentaron sonar neutras.
- ¿Estás bien, Raven?- la pregunta era para mí, sin embargo sus ojos se clavaron en Oliver como dardos venenosos.
- Claro- en esos momentos me dediqué a mirar por detrás de su hombro. Al parecer el tiempo había pasado sin que yo me diera cuenta, pues la sala había quedado completamente vacía.
Oliver soltó una carcajada, pero fue bastante poco alegre. Me dio dos besos y se marchó. Cedric y yo nos quedamos totalmente solos, pues su pareja parecía haberse esfumado también. Miré a mi ex novio de reojo: la nariz rota hacía ya años no estropeaba su cara, sino que la mejoraba. Me reñí mentalmente, nada de ponerse melancólica.

- Te ha besado- esas palabras me sacaron de mi ensimismamiento mental, y me tensé como la cuerda de una guitarra- sin embargo, has tenido el temple de rechazarle, ¿por qué?- nuestros ojos acababan de unirse, y supe que ahora no había odio en los verdes faros que me miraban.
- Oliver no me gusta. Te lo dije una vez. Es el ex novio de mi hermana y además… no pienso estropear nuestra amistad por esto- Cedric quería saber más, pero no sería yo la que se lo dijese.
- Eso me quita un gran peso de encima- me reí, con toda la ironía que reunieron mis acciones.
- Dudo que a la señorita Chang esto que me cuentas le parezca bien.
- No me importa lo que le parezca. Vinimos a este baile como amigos.
- Déjalo, no necesito tus explicaciones, no tienes porqué dármelas.
- ¿Y si quisiese hacerlo?- siempre igual, tenía que tener la última palabra, siempre tenía que tenerla. Le gustaba justificarse, era… idiota.
- Te diría que no lo hicieses- claro y simple. Cedric apretó los dientes, y sin saber porqué ni como me acerqué a él- pero… si eso te hace feliz, hazlo, me parece bien.

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